lunes 7 de diciembre de 2009

El hombre sin atributos, Robert Musil




«Sobre el Atlántico avanzaba un mínimo barométrico en dirección este, frente a un máximo estacionado sobre Rusia; de momento no mostraba tendencia a esquivarlo desplazándose hacia el norte. Las isotermas y las isóteras cumplían su deber. La temperatura del aire estaba en relación con la temperatura media anual, tanto con la del mes más caluroso como con la del mes más frío y con la oscilación mensual aperiódica. La salida y puesta del sol y de la luna, las fases de la luna, Venus, del anillo de Saturno y muchos otros fenómenos importantes se sucedían conforme a los pronósticos de los anuarios astronómicos. El vapor de agua alcanzaba su mayor tensión y la humedad atmosférica era escasa. En pocas palabras, que describen fielmente la realidad, aunque estén algo pasadas de moda: era un hermoso día de agosto del año 1913».


(Robert Musil, El hombre sin atributos, 1939-1942)
(Música: Oasis, Go let it out)
(Imagen: G. Braque, Mujer con una guitarra)

***


"Todos contribuyeron a que haya infinitas definiciones del concepto de novela, y a que el lector actual dé por hecho que una gran novela no debe conformarse con describir el mundo. Debe explicarlo.

EL ATAQUE FINAL

Para esta revolución literaria, el austriaco Robert Musil (...) eligió la disolución de la trama, la fragmentación de un discurso novelesco que pretende erigirse en el reflejo de un mundo que ya no es ordenado, sino caótico. La fortaleza del realismo decimonónico estaba siendo definitivamente asaltada y dinamitada, y El hombre sin atributos (1939-1942) de Musil es el ataque final, un inmenso esfuerzo narrativo que proclama el advenimiento no sólo de un nuevo modo de escribir, sino de un modo distinto de concebir la literatura, el arte, ya no como el orgulloso estandarte de un modelo social, sino como la necesaria denuncia de un tiempo de anonimia.

(...)

Resulta poco menos que metafórico que el ingeniero Musil no concluyera su monumental obra, porque la empresa de denunciar el mundo es infinita. (...)

La despiadada ironía del comienzo desconcertante del libro (con guiños al lector mofándose del lenguaje de la novela decimonónica) constituye la prueba más contundente de que Musil asalta la fortaleza inexpugnable del realismo".


(J. A. Maydeu, Lecturas de ficción contemporánea)

Buff: qué risas con Musil.

viernes 6 de noviembre de 2009

Filología, Jaime Siles








A.E. HOUSMAN ACABA
SU EDICIÓN DE MANILIO


(A Juan Antonio González Iglesias)


En la noche porosa yo opté por Manilio.
Su texto estuvo siempre encima de mi mesa.
Todavía lo leo, lo reviso, lo anoto.
Tantas veces
como las nubes por el cielo
han pasado mis ojos sobre él.
Ahora camino ya con paso lento
hasta por la filología,
que es el suelo
en el que más seguro me sentí.
Ya no tengo ni alumnos, ni clases ni visitas
salvo Auden: ese chico me aprecia
tal vez más que yo a él;
escribe -creopero
no me lo enseña,
y mejor que así sea, porque
¿qué podría decirle? A mis años
sólo se sabe de vejez.
El latín en las tardes me acompaña
como Italia en los días del verano
y el sur de Francia en los recuerdos
de los viajes de mi juventud.
Ellos y el latín vienen a verme:
damos paseos juntos por el río del habla.
La lengua es ya lo único
que no tengo muy mal.
La vida es bella porque es injusta.
Platón se equivocó: se equivocaba.
No sabía
que es ese movimiento de las formas
el que da a las cosas toda su plenitud.
Somos imágenes, no demasiado fijas,
que se mueven al ritmo que les marca
un no firme compás.
Somos tiempo, no espacio,
y vivimos en símbolos.
La luz nos ilumina tanto
como la oscuridad. Tal vez
somos un texto que alguien edita
como yo a Manilio.
Sí: tal vez somos un texto
pero ¿cuál?
El texto es hoy el único escenario
para representar ante mí mismo
imágenes cambiantes de mi vida
y fragmentos perdidos de mi idea
de lo que creo fue la Antigüedad.
Los mitos ya no existen
pero sus dioses aún nos acompañan.
Desde su vieja imagen veo alzarse
un proyecto de luz que los convierte
en algo más que sombras y que nombres:
en un rumor de piedra o de paloma
que extiende su dominio por columnas,
mármoles, peristilos y pórticos y atrios
e infunde a las ruinas de los significados
un impulso de vida más intensa
que la que ofrece o tiene la real.
Ésa es la vida
a la que yo intenté llegar y acomodarme,
buscando entre sus sílabas de polvo
restos de una palabra que me hablase
de un tiempo detenido entre las páginas
de un paisaje, de un cielo o de un lugar.
Mis ojos vieron resbalar por ellos
mañanas luminosas que llevaban,
envueltas en sus túnicas doradas,
naves y ríos llenos de aire fresco
y, más allá, debajo de las gradas,
el brillo del perfil de las monedas
en su cambiante mezcla de sonido
de metales difusos y verdecido dios.
La pátina del tiempo hoy nos oculta
la exactitud de algunos de sus trazos
que la sabia mirada recompone
con el vértigo de su imaginación.
(La angustia de vivir cada uno soporta
en la memoria que refleja
la lenta maniobra de las sombras
en el confuso espectáculo que ofrece
el continuo teatro del dolor.)
Yo vi pasar la vida por sus aristas veteantes
y recuerdo la forma que tenía
aquel abismo abierto a la mirada
del que no podría decirse qué lo llena:
si el dolor de las líquidas luces
que lo cruzan
o si sólo el espacio reducido
a ser sólo sonoro resplandor.
Allí yo vi cómo de la memoria me llegaba
la lenta luz de Grecia diluida
en cárdenas auroras de carmín.
El texto es hoy el único escenario
en que puede ensayarse
la música de nuestra partitura
y el triste simulacro de nuestra identidad.
Por eso, testigos de las gradas, hoy os oigo
leer en la penumbra que hay en el pensamiento
las invisibles letras
a que confío el hálito
de mi solo deseo de vida y de verdad.
A vuestra dulce sombra
quise pasar mi tiempo
y, con él, el amor, esa mentira tibia
que es la moneda única
que la nada nos da.
Todo lo que pensé, ya lo he perdido.
Sólo me queda esta pobre limosna imaginaria
que arroja sobre el limo de los días
esta ausencia que deja la belleza soñada.
Beleños más que lunas,
mármoles más que cielos,
en nácares perlados rielan sobre el mar.
Resuena allí el ruido de lo hondo:
una altura perfecta desde la que caer
a este otro escenario, tan deformado y torpe,
que ahora soy aquí, donde interpreto
¿a quién: al que recuerda a aquel
que al otro lado del papel he sido,
a aquel que escribe esto
o aquel que aún representa mi papel?
¿En cuál existo: en el de cada día,
o sólo en este que soy algunas veces
y que es el único
con el que de verdad me identifico
y, por ello, el único en el que llego a ser?
¿Cuál, cuál de ellos ha hecho
mi edición de Manilio?
¿Cuál de ellos me enseñó las lecciones
de Grecia? ¿Cuál de ellos me hizo
profesor de latín?
Cada vez la noche resulta más porosa.
Las páginas de los libros se me cierran
tanto como el recuerdo
de todos los pasajes que leí.
Un viento inmóvil mueve los diccionarios.
Alguien que se parece a mí
escribe unas palabras similares a éstas
que tú lees.
¿Soy yo Housman? ¿Eres tú mi lector?
Ambos somos lo mismo.
En este escenario sólo cambia
la repetición de un personaje
que siempre equivoca su papel.
Nuestra tragedia consiste precisamente en esto:
somos sólo figuras de papel.
Sonoras superficies nos ofrecen
el blanco de sus páginas
para que las manchemos
con nuestra pobre tinta
y hagamos sobre ellas
la ficción de un ensayo general
en el que cada uno
interpreta su propio personaje,
sin que éste en ninguno de ellos
llegue a tener jamás identidad.
El yo es, pues, el único escenario.
Sobre él cada uno se arrastra
como en una jaula del circo se mueve,
de un sitio para otro,
un solo y único animal
que se cree firme sobre sus cuatro patas,
sus uñas y su cola,
pero que ve con sus ojos,
a través de las rejas,
que algo, algo, existe más allá.
Aunque él lo intuye,
nunca lo sabe a ciencia cierta,
porque –aunque no distingue los muros–
los barrotes que sombrean su piel
tanto como su jaula
le hacen creer que él es el único que está.
El yo es un ausente
al que enviamos cartas
que sabemos que nunca han de llegar.
Hoy le escribo la última
porque sé que mi yo nunca vendrá.
Vuelvo a abrir mi edición de Manilio,
y le añado esta muy breve nota a pie de página,
algo que, como todo, distraiga al buen lector:
«Esta mañana he acabado, al fin,
mi edición de Manilio.
Sé que a nada ni a nadie servirá.
Estoy contento de ello, pues
siempre he creído en el gozo y el lujo
de la inutilidad.
¿Hay algo más inútil
que recorrer el mapa de uno mismo?».
El campo inglés atraviesa el cristal
de esta mañana de niebla transparente.
Unas gotas de lluvia me anteceden
todo cuanto este pobre día me traerá.
El bedel ya me llama.
Están a punto de cerrar la biblioteca.
Recojo mis papeles y los guardo:
cuando salga a la calle
comenzará otra realidad,
muy distinta de ésta, si es que no
ha comenzado ya.
Al fin logré acabar mi edición de Manilio.



(Jaime Siles, Pasos en la nieve, 2004)
(Música: Tchaikovsky, Barcarolle)
(Imagen: Giovanni Pannini, Roma antica)

***

Filología, o la trinchera contra la realidad. No se trata de huir, sino de poder sobrevivir, entre libros, y saber vivir de la memoria de otros, de las palabras de otros. Tal vez somos un texto: pero, ¿cuál?

¿Qué nos quedará mañana?
Hemos llorado con Musset y hemos muerto de melancolía con Borges, nos hemos enamorado con Neruda y hemos sentido la tristeza de Vallejo, hemos sonreído con Girondo y hemos amado la vida con Pacheco.

¿Por qué no?
¿Quién ha sabido hacerlo mejor?
¿Quién ha sabido hacerlo verdad?

«Los mitos ya no existen
pero sus dioses aún nos acompañan»

miércoles 21 de octubre de 2009

Asma es amor








ASMA ES AMOR

Más que por la A de amor estoy por la A
de asma, y me ahogo
de tu no aire, ábreme
alta mía única anclada ahí, no es bueno
el avión de palo en el que yaces con
vidrio y todo en esas tablas precipicias, adentro
de las que ya no estás, tu esbeltez
ya no está, tus grandes
pies hermosos, tu espinazo
de yegua de Faraón, y es tan difícil
este resuello, tú
me entiendes: asma
es amor.



(Gonzalo Rojas)
(Imagen: Robert Mapplethorpe)
(Música: Plastic Bertrand, Ça plane pour moi)

viernes 25 de septiembre de 2009

Ángel González







EMPLEO DE LA NOSTALGIA

Amo el campus
universitario,
sin cabras,
con muchachas
que pax
pacem
en latín,
que meriendan
pas pasa pan
con chocolate
en griego,
que saben lenguas vivas
y se dejan besar
en el crepúsculo
(también en las rodillas)
y usan
la cocacola como anticonceptivo.

Ah las flores marchitas de los libros de texto
finalizando el curso
deshojadas
cuando la primavera
se instala
en el culto jardín del rectorado
por manos todavía adolescentes
y roza con sus rosas
manchadas de bolígrafo y de tiza
el rostro ciego del poeta
transustanciándose en un olor agrio
a naranjas
Homero
o semen

Todo eso será un día
materia de recuerdo y de nostalgia.
Volverá, terca, la memoria
una vez y otra vez a estos parajes,
lo mismo que una abeja
da vueltas al perfume
de una flor ya arrancada:

inútilmente.

Pero esa luz no se extinguirá nunca:
llamas que aún no consumen
...ningún presentimiento
puede quebrar las risas
que iluminan
las rosas y los cuerpos
y cuando el llanto llegue
como un halo
los escombros
la descomposición
que los preserva entre las sombras
puros
no prevalecerán
serán más ruina
absortos en sí mismos
y sólo erguidos quedarán intactos
todavía más brillantes
ignorantes de sí
esos gestos de amor...
sin ver más nada.


(Ángel González)
(Imagen: Cartier-Bresson)
(Música: Nirvana, Lithium)

viernes 28 de agosto de 2009

Thomas Mann, o a veces veo Tadzios




Sus libros fueron prohibidos en su propia patria, una sorda persecución cada vez más explícita le obligó a exiliarse a Norteamérica y allí se convirtió en un abanderado contra Hitler, y mientras Europa se preparaba para arder por los cuatro costados Thomas Mann anotaba en sus cuadernos los huevos escalfados del desayuno, los paseos, visitas, erecciones, miradas que no había podido reprimir en la espalda de un joven camarero, un tejido vital que alternaba con conferencias, panfletos, recepciones y homenajes que no le impedían seguir escribiendo novelas profundas, densas, bíblicas.

(...)

Escribir siempre con grandeza al borde del acantilado, entre la belleza y el cieno, entre la estética y la putrefacción era la cumbre que más le atraía.

A lo largo de su biografía habían quedado recuerdos de adolescentes envasados. Su primer amor fue un compañero de colegio, Armin Martens; luego William Timpe y a los que añadía bell boys de hoteles, camareros y otros bañistas de cualquier playa que se transformarían en el Tadzio perseguido por las miradas del escritor Gustav von Aschenbach en las galerías del Gran Hotel des Bains del Lido de Venecia. Probablemente Thomas Mann nunca se atrevió a dar un paso adelante en este erotismo, pero su recuerdo le bastaba para excitarse ante esas sombras evanescentes que se reflejan en un espejo glaseado. También los personajes burgueses de sus novelas, maridos encorsetados por matrimonios tediosos, recordaban amores furtivos con una florista o con la hija de la panadera que bastarían para alimentar de romanticismo un amor puro de la juventud.

El éxito social que el Premio Nobel le confirió y todos los homenajes que el escritor recibió, lejos de hacerlo libre, lo fueron trabando hasta impedirle manifestarse sin la máscara que el mundo esperaba de su respetabilidad. Su evolución física se puede contemplar a través de su álbum familiar. Las imágenes permiten ver cómo aquel joven triunfador con ínfulas de petimetre va envarándose para adquirir la forma de un caballero planchado, sentado en cada momento en el sillón exacto con el bigote cada vez más recortado, rodeado de mujeres esfumadas con pamelas y vestidos blancos, hasta convertirse en un anciano pulcro en cuya mirada apagada se divisan a lo lejos los caballos impúdicos de su interior que había logrado domar para seguir siendo admirado sin dejar de ser respetado.


(Thomas Mann: entre la belleza y el cieno,
Manuel Vicent; BABELIA, 22/08/2009)
(Música: The Doors, The end)
(Imagen: Thomas Mann)

lunes 17 de agosto de 2009

Contra la poesía, Nicanor Parra





COMO LES IBA DICIENDO

número uno en todo
no ha habido nada no hay no habrá
sujeto de mayor potencia sexual que yo
una vez hice eyacular diecisiete veces consecutivas
a una empleada doméstica

yo soy el descubridor de Gabriela Mistral
antes de mí no se tenía idea de poesía
soy deportista: recorro los cien metros planos
en un abrir y cerrar de ojos

han de saber que yo introduje el cine sonoro en Chile
en cierto sentido podría decirse
que yo soy el primer obispo de este país
el primer fabricante de sombreros
el primer individuo que sospechó
la posibilidad de los vuelos espaciales

yo le dije al Che Guevara que Bolivia no
le expliqué con lujo de detalles
y le advertí que arriesgaba su vida

de haberme hecho caso
no le hubiera ocurrido lo que le ocurrió
¿recuerdan ustedes lo que le sucedió
al Che Guevara en Bolivia?
imbécil me decían en el colegio
pero yo era el primer alumno del curso
tal como ustedes me ven
joven -buenmozo- inteligente
genial diría yo
-irresistible-

con una verga de padre y señor mío
que las colegialas adivinan de lejos
a pesar de que yo trato de disimular al máximo


(Nicanor Parra, Emergency Poems, 1972)
(Imágenes: Robert Doisneau)
(Música: La cabra mecánica, Fábula del hombre lobo y la mujer pantera)




***


Cuando la poesía comenzó a burlarse de Neruda y a llorar de risa con Rubén Darío.

jueves 13 de agosto de 2009

El fantasma







EL FANTASMA

tendré que inventarme lo que me has dicho
o construir el recuerdo en que me coges la mano
y me miras a la cara
tendré que imaginarme tu sonrisa
tocándome los ojos mientras los tuyos
brillan y brillan y brillan
y tiemblan nerviosos en mitad de la calle
y tu voz llenando mi casa
y tu cuerpo dormido
todo esto lo recordaré con detalles nuevos
porque la imaginación suplirá a la memoria definitivamente
ya sabes que ésta es una historia con demasiadas mentiras
y demasiados puntos suspensivos
espantados por la nostalgia que sonríe
tras la esquina del domingo


(Música: Nana de Sevilla, La Argentinita y F. G. Lorca)
(Imagen: Charles Harbutt)

domingo 26 de julio de 2009

Diario de muerte, Enrique Lihn





HAY SÓLO DOS PAÍSES


Hay sólo dos países: el de los sanos y el de los enfermos
por un tiempo se puede gozar de doble nacionalidad
pero, a la larga, eso no tiene sentido
Duele separarse, poco a poco, de los sanos a quienes
seguiremos unidos, hasta la muerte
separadamente unidos
Con los enfermos cabe una creciente complicidad
que en nada se parece a la amistad o el amor
(esas mitologías que dan sus últimos frutos
a unos pasos del hacha)
Empezamos a enviar y recibir mensajes de nuestros verdaderos conciudadanos
una palabra de aliento
un folleto sobre el cáncer



(Enrique Lihn, Diario de muerte)
(Imagen: Rafael Trobat, Nicaragua)
(Música: Silvio Rodríguez, La maza)

***

En el primer poema de su Diario de muerte decía: "Nada tiene que ver el dolor con el dolor / nada tiene que ver la desesperación con la desesperación / Las palabras que usamos para designar esas cosas están viciadas / No hay nombres en la zona muda". Y a pesar de ello, se aferró a las palabras para afrontar el fin absoluto, las balbució para detener en el papel el cáncer que lo devoraba. No para evitarlo, sino para hacerle frente; no para salvarse, sino para sentirse vivo ante la muerte; no como testimonio de ultratumba, sino como grito sincero.

Enrique Lihn describió las fronteras de estos dos países, el de los sanos y el de los enfermos, sin pretensiones de profeta, mientras se moría en una cama de Santiago de Chile: "sin mitologías (...) a un paso del hacha". Buscando la sencillez de la poesía, ¿la pureza? (si supiéramos qué es), ¿la verdad? (si supiéramos por qué existe), religando hasta el fin la vida con la escritura (¿qué cosa fuera la maza sin cantera?, cantaba Silvio), este Diario de muerte es su legado, pero fue su asidero mientras cruzaba el umbral. Un umbral donde no hay nombres, sólo silencio.

domingo 19 de julio de 2009

Poeta en Nueva York




VUELTA DE PASEO

Asesinado por el cielo.
Entre las formas que van hacia la sierpe
y las formas que buscan el cristal,
dejaré crecer mis cabellos.

Con el arbol de muñones que no canta
y el niño con el blanco rostro de huevo.

Con los animalitos de cabeza rota
y el agua harapienta de los pies secos.

Con todo lo que tiene cansancio sordomudo
y mariposa ahogada en el tintero.

Tropezando con mi rostro distinto de cada día.
¡Asesinado por el cielo!



(Federico García Lorca, Poeta en Nueva York)
(Imagen: Fotograma de Le chien andalou, Buñuel)
(Música: Enrique Morente y Lagartija Nick, La aurora de Nueva York)

***

A mitad de camino entre los cohetes del surrealismo y la desazón expresionista, Lorca se va hundiendo en la escritura de la gran megalópolis de Nueva York, ya tan lejos de los campos andaluces. Unos años antes se paseaba por Madrid y todos intuían que el gran poeta pasaría a la eternidad por sus romances gitanos, por su elegancia, por su musicalidad, bla bla bla. Y sin embargo, es todo lo contrario lo que conforma la envergadura de un mito; lo que hizo junto a lo que pudo haber sido capaz de hacer.

Asesinado por el cielo, Lorca se arrastra por los delirios de la nueva estética vanguardista. Lejos de su patria anacrónica, pero lejos también del centro intelectual del momento, París (que era un destino obligado), América en ciernes amenaza con aplastarlo: el vértigo, el desarraigo, la soledad, la rapidez.

En este ambiente, Lorca se liberará de su propia tradición para escribir lo más experimental (no necesariamente lo más olvidado), como El público, Así que pasen cinco años, teatro irrepresentado hasta fines de siglo. O Poeta en Nueva York, poemario donde recoge ese espíritu de crisis, en contemplación de un mundo desproporcionado: los negros de Harlem cantando a su rey harapiento, las columnas de cieno de la aurora, las sierpes enroscadas en los rascacielos y en los porcentajes de la Bolsa... todo lo que luego será la gran Babilonia globalizada.

La brutalidad de su experiencia, tropezando con mi rostro distinto de cada día, sobre todo en el encuentro consigo frente al mundo (su homosexualidad, su sentimiento político), se traduce en unos poemas esquizofrénicos, que no remiten a símbolos claros, pero que causan una desolación macabra: como una mariposa ahogada en el tintero.

Como preludio al apocalipsis, en la imagen, una cuchilla está a punto de penetrar en el iris.

miércoles 8 de julio de 2009

Yo quiero estar imputado





YO QUIERO ESTAR IMPUTADO

Yo quiero estar imputado, como Camps, para ser feliz, para reír con la franqueza con la que ríe él, para divertirme a la entrada y a la salida de los juzgados, para que la gente me aplauda y me jalee como a un actor de moda, para que la alcaldesa de Valencia o cualquier otra se muera por acompañarme, del brazo, a los tribunales de justicia. Tengo derecho a ser feliz, a que me regalen trajes y entradas para el circo, lo mismo que a mi señora y a mis hijos.

Yo quiero que mis defectos se hagan públicos y que a la gente le parezcan normales, del mismo modo que parece normal no usar para nada las tarjetas de crédito.

(...)

Yo quiero que las bolsas de plástico con las que la gente me ve ir y venir por la calle estén llenas de billetes de 500 euros y no de judías verdes o lechugas.

Yo quiero pagar al contado mis viajes a Sudáfrica (8.000 euros) y devolver 300.000 en billetes de 50 sin que a nadie le parezca raro. ¿Qué pasa? ¿Son obligatorias las transferencias?

Yo quiero estar a gusto conmigo mismo, con mi conciencia, como Trillo, que no tiene remordimiento alguno por lo del Yak 42. Lo malo es que yo no he estado implicado en nada raro, ni en estafas, ni en muertes, ni en cohechos, ni en maquinaciones para alterar el valor de las cosas, sólo en pequeñas miserias, en tonterías de andar por casa, en mezquindades que no llaman la atención de los jueces, que no van a ningún sitio. Y por eso, sospecho, sufro de tantos problemas de conciencia y de tantas dificultades para ser feliz.

No tengo amiguitos como El Bigotes, como Correa, no frecuento los bajos fondos. Del trabajo a casa y de casa al trabajo, perra vida. Por eso Rita Barberá no me llama para acompañarme al juzgado y echar unas risas por el camino, como los actores cuando atraviesan la alfombra roja. Yo quiero ser un chorizo, no por los trajes, ni por los viajes a Sudáfrica ni por los 300.000 euros que me dan un día y devuelvo al siguiente en bolsas del supermercado, sino para que la gente me quiera más.

(Yo quiero estar imputado, J.J. Millás)
(Imagen: Camps y Ricardo Costa en sesión de les Corts Valencianes)
(Imagen: Francisco Camps, Rita Barberá, Rambla y Cotino a la entrada del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana)
(Música: Yannick Noah, Aux arbres citoyens)



***

CAMPS DIMISSIÓ!

lunes 6 de julio de 2009

No ser e instinto en Idea Vilariño





DESNUDEZ TOTAL

Ya en desnudez total
extraña ausencia
de procesos y fórmulas y métodos
flor a flor,
ser a ser,
aún con ciencia
y un caer en silencio y sin objeto.

La angustia ha devenido
apenas un sabor,
el dolor ya no cabe,
la tristeza no alcanza.

Una forma durando sin sentido,
un color,
un estar por estar
y una espera insensata.

Ya en desnudez total
sabiduría
definitiva, única y helada.

Luz a luz
ser a ser,
casi en amiba,
forma, sed, duración,
luz rechazada.




DECIR NO...

Decir no
decir no
atarme al mástil
pero
deseando que el viento lo voltee
que la sirena suba y con los dientes
corte las cuerdas y me arrastre al fondo
diciendo no no no
pero siguiéndola.


(Idea Vilariño)
(Imágenes: Elliot Erwitt)
(Música: Joe Cocker, Come together)




***

"Come together right now over me", pero descorazonador: Idea Vilariño, que se fue una semana antes que Benedetti, en el mismo Montevideo, en desnudez total, extraña ausencia.

El sabor de la angustia se hizo poesía.

domingo 28 de junio de 2009

Artículo: Entre Salinger y Kafka (Quédate donde estás, Miguel Ángel Muñoz)

ENTRE SALINGER Y KAFKA

QUÉDATE DONDE ESTÁS, Miguel Ángel Muñoz

http://medias.levante-emv.com/documentos/2009-07-03_DOC_2009-06-26_01_02_07_posdata.pdf


[Levante EMV, 26/06/2009]

jueves 18 de junio de 2009

Jaume Vidal Alcover i l'enyor




(...)

Ara sí que som lliure i estic sol: quan les ombres
precipitades cauen damunt la teva tomba.
T'hi vaig acompanyar. Per primera vegada
et posaren a jeure sobre la terra humida.
Els estels confegien corrandes amoroses,
allà dalt, i la nit feia la seva via.
Tot era igual, el món, talment com el deixares
–condols, parents, amics i coneguts d'enfora–,
acomplint aquell ritme que un dia decidíreu
vosaltres, tu i els avis, besavis, rebesavis:
un orde secular fet de vides perfectes.

I l'orde era deixar-te tot sol al cementeri.
En vaig sortir serè. Portava una tristesa
irreprotxable al front. Això només: calia.
Però ara que t'enyor i que sé que m'esperes,
plor llargament i eixut de sentiment i llàgrimes:
confés que estic tot sol, i pens en aquell dia
que el meu cos serà un sec ressò sobre els teus ossos.



(Jaume Vidal Alcover)
(Imagen: Des emeutes à Téhéran, juin 2009; libération.fr)
(Música: Antonia Font, Batiscafo Katiuskas)

***
"ara sí que som lliure
i estic sol"

Els homens i les dones de l'Iran lluiten per ser lliures dels seus pares.

París apócrifo




Donde quiera que se esté, uno se acuerda siempre de París. No por el Sena, ni por Nuestra Señora, ni por las calles de Passy, ni por los cafés, ni por la buena comida, ni por los Grandes Boulevares, ni siquiera por los teatros. No, ni las tiendas, ni las arcadas de la calle Rívoli, ni la plaza de la Concordia, ni los Campos Elíseos, que no son grano de anís. Ni ahora por el metro. (…)




El Panteón no es una preciosidad, sí el Luxemburgo, pero ¿y qué?, se pueden citar otros parques, otros jardines que lo dejan atrás. Auteil está bien. Menilmontant no tanto. Montmarte. ¿Habéis visto Montmartre de día? Es triste a pesar de la vista. (…) Sí, ya sé las exposiciones, el Louvre, etc. Y ¿qué? Ahí están los demás museos repartidos por el mundo, que no son cualquier cosa. (…)




Las mujeres, por lo general, son viejas, mal vestidas y con sombreros ridículos del año de la nana, los cocheros están mal educados, las oficinas de correos son horrendas, malolientes e interminables. Alguna jovencita, pero interesada. Los hoteles oscuros y sucios, con su retrete entre dos pisos. Muchos malhumorados que no perdonan un centavo. Bueno, y ¿qué? Puede estarse donde se quiera, siempre se acuerda uno de París. No que pasara allí los mejores años de mi vida, pero… (…)



Lo que pasa es que París no es una ciudad, sino una manera de vivir, una manera de entender la vida. Se está allí de otra manera, viviéndose igual o peor en otra parte. (…) París es una manera de entender el mundo, una manera feliz de estar, de sentirse cómodo. Vida vieja, sedimentada, olor de vino de buen año, del queso en su punto. Es el vino, el queso por antonomasia. Todo lo demás –la elegancia, por ejemplo– la dan por añadidura. ¿Quién se queja? ¿Quién no quiere volver? ¿Quién no se acuerda? ¿Quién no añora? No es por Francia –ese es otro cantar-. Es por París, sólo por París: otro mundo».


(Jusep Torres Campalans, Max Aub)
(Imágenes: Robert Doisneau, Willy Ronis
et Henry Cartier-Bresson)
(Música: Alfredo Kraus canta "Je crois entendre encore"
de la ópera "Les pêcheurs de perles", de Bizet)


"Je crois entendre encore,
Caché sous les palmiers,
Sa voix tendre et sonore"

sábado 13 de junio de 2009

Cernuda y el deseo






NO DECÍA PALABRAS

No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.

La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.

Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.

Aunque sólo sea una esperanza,
porque el deseo es una pregunta cuya respuesta nadie sabe.


(Luis Cernuda, No decía palabras)
(Imagen: Man Ray)
(Música: Slowly, Eduardo Aute)

Cernuda y el exilio





NO QUIERO, TRISTE ESPÍRITU, VOLVER

No quiero, triste espíritu, volver
por los lugares que cruzó mi llanto,
latir secreto entre los cuerpos vivos
como yo también fui.

No quiero recordar
un instante feliz entre tormentos;
goce o pena es igual,
todo es triste al volver.

Aún va conmigo como una luz ajena
aquel destino niño,
aquellos dulces ojos juveniles,
aquella antigua herida.

No, no quisiera volver,
sino morir aún más,
arrancar una sombra,
olvidar un olvido.


(Luis Cernuda)
(Imagen: Subterráneo en Cracovia, Anaskut)
(Música: A cántaros, Pablo Guerrero)

Cernuda y la soledad




RAZÓN DE LÁGRIMAS

La noche por ser triste carece de fronteras.
Su sombra en rebelión como la espuma,
rompe los muros débiles
avergonzados de blancura;
noche que no puede ser otra cosa sino noche.

Acaso los amantes acuchillan estrellas,
acaso la aventura apague una tristeza.
Mas tú, noche, impulsada por deseos
hasta la palidez del agua,
aguardas siempre en pie quién sabe a cuáles ruiseñores.
Más allá se estremecen los abismos
poblados de serpientes entre pluma,
cabecera de enfermos
no mirando otra cosa que la noche
mientras cierran el aire entre los labios.

La noche, la noche deslumbrante,
que junto a las esquinas retuerce sus caderas,
aguardando, quién sabe,
como yo, como todos.

(Luis Cernuda, Razón de lágrimas)
(Imagen: Charles Harbutt)
(Música: Javier Bergia e Ismael Serrano, Kilómetro cero)

lunes 8 de junio de 2009

La cosa Berlusconi






LA COSA BERLUSCONI

No veo qué otro nombre le podría dar. Una cosa peligrosamente parecida a un ser humano, una cosa que da fiestas, organiza orgías y manda en un país llamado Italia. Esta cosa, esta enfermedad, este virus amenaza con ser la causa de la muerte moral del país de Verdi si un vómito profundo no consigue arrancarlo de la conciencia de los italianos antes de que el veneno acabe corroyéndole las venas y destrozando el corazón de una de las más ricas culturas europeas. Los valores básicos de la convivencia humana son pisoteados todos los días por las patas viscosas de la cosa Berlusconi que, entre sus múltiples talentos, tiene una habilidad funambulesca para abusar de las palabras, pervirtiéndoles la intención y el sentido, como en el caso del Polo de la Libertad, que así se llama el partido con que asaltó el poder. Le llamé delincuente a esta cosa y no me arrepiento. Por razones de naturaleza semántica y social que otros podrán explicar mejor que yo, el término delincuente tiene en Italia una carga negativa mucho más fuerte que en cualquier otro idioma hablado en Europa. Para traducir de forma clara y contundente lo que pienso de la cosa Berlusconi utilizo el término en la acepción que la lengua de Dante le viene dando habitualmente, aunque sea más que dudoso que Dante lo haya usado alguna vez. Delincuencia, en mi portugués, significa, de acuerdo con los diccionarios y la práctica corriente de la comunicación, "acto de cometer delitos, desobedecer leyes o padrones morales". La definición asienta en la cosa Berlusconi sin una arruga, sin una tirantez, hasta el punto de parecerse más a una segunda piel que la ropa que se pone encima. Desde hace años la cosa Berlusconi viene cometiendo delitos de variable aunque siempre demostrada gravedad. Para colmo, no es que desobedezca leyes sino, peor todavía, las manda fabricar para salvaguarda de sus intereses públicos y privados, de político, empresario y acompañante de menores, y en cuanto a los patrones morales, ni merece la pena hablar, no hay quien no sepa en Italia y en el mundo que la cosa Berlusconi hace mucho tiempo que cayó en la más completa abyección. Este es el primer ministro italiano, esta es la cosa que el pueblo italiano dos veces ha elegido para que le sirva de modelo, este es el camino de la ruina al que, por arrastramiento, están siendo llevados los valores de libertad y dignidad que impregnaron la música de Verdi y la acción política de Garibaldi, esos que hicieron de la Italia del siglo XIX, durante la lucha por la unificación, una guía espiritual de Europa y de los europeos. Es esto lo que la cosa Berlusconi quiere lanzar al cubo de la basura de la Historia. ¿Lo acabarán permitiendo los italianos?


(José Saramago, EL PAÍS, 06/06/2009)
(Imagen: Berlusconi en rueda de prensa)
(Música: Carmen, Bizet -Toréador-)

***

"et songe bien, oui, songe en combattant
qu'un oeil noir te regarde"

miércoles 3 de junio de 2009

Tiananmen y el olvido




LOS TANQUES APLASTAN EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL CHINO

La matanza de Tiananmen es una prueba de fuerza de los 'duros' del partido comunista.

[EL PAÍS, 04/06/1989]

El Gobierno chino decidió finalmente anoche recurrir a las balas para acabar con el levantamiento popular a favor de la democracia. En Pekín, las primeras estimaciones hablan de 40 muertos y centenares de heridos. Tropas estacionadas a varios kilómetros de la emblemática plaza de Tiananmen, armadas con fusiles automáticos, abrieron fuego contra la multitud y causaron las primeras muertes. Sobre la medianoche entraron en la plaza vehículos blindados que dispararon sus ametralladoras y arrojaron bombas lacrimógenas. [Washington señalaba anoche que EE UU ve "con preocupación" la situación china, que califica de "caótica". Bush "deploró" la decisión del Gobierno de Pekín.]

Las luces de Tiananmen se apagaban exactamente a las cuatro de la madrugada de hoy, hora local, (ocho de la noche de ayer, hora peninsular española). Los dirigentes estudiantiles habían intentado sin éxito negociar con las tropas llegadas hasta el lugar que se garantizara la vida de los concentrados. Por los altavoces se pedía que desalojaran inmediatamente la explanada.

Un silencio de muerte invadió el centro que durante tres semanas ha sido el refugio democrático de Pekín y de China. La estatua dedicada a la libertad, erigida el pasado lunes por los estudiantes de Bellas Artes, tenía la vida contada. A las 4.35 horas volvían a encenderse las farolas. Los jefes del movimiento estudiantil pedían a sus compañeros que abandonaran de forma ordenada Tiananmen. Sin embargo, no iban a tener mucho tiempo para decidirse.

Minutos antes de la cinco de la madrugada estallaban cinco cañonazos de aviso y posteriormente comenzaban los disparos a matar, al igual que había ocurrido horas antes con la multitud que por la larga avenida de la Paz Celestial trataba de hacer frente a la tropa. Los ocupantes huyeron como buenamente pudieron por un callejón situado al sureste de la plaza. Con los primeros rayos del día, la dialéctica de los tanques destrozaba a la diosa de la democracia.

Armados con fusiles automáticos y protegidos por tanquetas y varios camiones, un numeroso contingente de soldados había hecho su aparición en Tiananmen al filo de la medianoche por el lado oeste. Comenzaron a avanzar lentamente pasando por la entrada a la Ciudad Prohibida. El retrato de Mao Zedong, que cuelga sobre la llamada Puerta del Cielo, iba a ser mudo testigo de una brutal represión que ha manchado de sangre, en primer lugar, al primer ministro, Li Peng, y después a todos los gobernantes chinos. El emperador en la sombra, Deng Xiaoping, el hombre con más poder en este país pese a ocupar sólo el cargo de la presidencia de la comisión militar, había recomendado ya en abril cuando estalló el movimiento estudiantil, reprimirlo sin con templaciones para que el cáncer no se extendiera a otros sectores de la sociedad.

Tal vez sería necesario, señaló Deng Xiaoping, que para acabar con el desorden hubiera que matar a unas cuantas personas. Golpe de mano. Lo sucedido esta madrugada en Pekín ha sido un golpe de mano de la línea más autoritaria del partido, golpe que pone en peligro la reforma que impulsó el propio Deng Xiaoping hace diez años, al tiempo que cuestiona seriamente la voluntad de los gobernantes chinos de desarrollar la democracia y proteger los derechos humanos. "Graves desórdenes contrarrevolucionarios, con objeto de derrocar al régimen y a la República Popular han estallado en Pekín", así justificó anoche la emisora oficial el aplastamiento del movimiento estudiantil.

Muchos jóvenes habían levantado anoche barricadas con autobuses y vallas protectoras. "Abajo Li Peng", gritaban acercándose con una valentía un tanto irresponsable a quienes hace poco tiempo prometieron que nunca dispararían contra el pueblo. Cantaban la Internacional. Muy pronto, los uniformados iniciaron el ataque. Primero disparando al aire, después al cuerpo. A izquierda y derecha caían muchachos con borbotones de sangre en el rostro y heridas en el pecho, probablemente fatales. La gente los recogía del suelo mientras el ulular de ambulancias era el sonido reinante de esta noche triste de Pekín.

Varias universidades habían sido ocupadas por la tarde por tropas con el fin de impedir a los alumnos que se dirigieran hacia Tiananmen. La radio y la televisión emitieron durante toda la noche constantes boletines en los que se afirmaba que el ejército estaba cumpliendo con el deber de poner fin al caos y restaurar el orden, conforme a lo estipulado por la ley marcial. La ley fue decretada hace dos semanas por el jefe del Gobierno, con el respaldo del presidente de la República, general Yang Shangkun, y previsiblemente también con el de Deng Xaoping, pero con la oposición del secretario general del partido comunista, Zhao Z¡yang. La carrera política de este líder reformista parece hoy, tras la matanza de anoche, definitivamente truncada.

[noticia: EL PAÍS, 04/06/1989]
(Imágenes: Revuelta estudiantil en Pekín)
(Música: A las barricadas, Los canallas)

***

"El bien más preciado es la libertad,
hay que defenderla con fe y valor;
alza la bandera revolucionaria...
"

sábado 30 de mayo de 2009

Galíndez, Manuel Vázquez Montalbán




De tu aspecto sólo eres responsable hasta que te maten y has de decir algo importante, algo que no olviden, que te haga en su memoria vencedor de la muerte. Por ejemplo, en vasco.

-Gora Euzkadi Askatuta!

Mas se creen que hablas solo y siguen en su conspiración a tres voces.

-Gora espainako langileak!

Y ahora te miran como si estivieras loco, un loco que da vueltas en torno a un invisible eje mientras pronuncias palabras que no entienden.

-Nere herria da bakarrik ni juzga nazakeena!

De reojo has visto cómo la cuerda ha aparecido entre ellos, mansa serpiente compartida y tu pescuezo ayuda a la cabeza a amirar al cenit, por si ves la viga de la que vas a colgar. No hay viga y la cuerda sí existe, está en las manos de los dos monaguillos de la tortura, mientras el capitán remolonea y a la vez se aleja.

-¡No me vais a ahorcar! ¡Me vais a estrangular!

¿Quién ha gritado? ¿Eres tú quien ha gritado? Se te acercan y sabes que sigues gritando, que probablemente tú sigas gritando, aunque preocupado por el excelente aspecto de tu cadáver, necesariamente bueno para que mañana, cuando aparezca en las primeras páginas, Aguirre, Irala, Abrisqueta, Irujo, Monzón te saluden como a un patriota vasco y tu abuelo cabecee satisfecho sobre la colina de Larrabeode, tu grito nada tenga que ver con la capacidad que tienes para cantar, cantarte una canción de guerra.

Eusko gudariak gara
Euskadi askatzeko
gerturik daugaku odola
bere aldez emateko.

Sí. Somos soldados vascos que liberamos Euzkadi y por su causa estamos dispuestos a verter nuestra sangre. Mas no será sangre. Será aire. Aire pestilente, podrido, que no te deja preguntales cuando se te acercan ya decididos a acabar cuanto antes. Y ellos te dicen:

-Tranquilo, será más fácil.

Y quisieras discutirles su punto de vista o cantar la canción o mirarte al espejo, por última vez. Pero ya te han echado el lazo al cuello y cuando pides tiempo y una explicación, les ves los rostros congestionados. De una diferente congestión a la tuya. Piensas. Pero te dices: esto es la asfixia.


(Galíndez, Manuel Vázquez Montalbán)
(Imagen: Fotrografía de la cárcel de Abu Ghraib, Irak)
(Música: Yo vengo a ofrecer mi corazón, Francis Cabrel y Mercedes Sosa)

***

Cuando la realidad se parece al horror.

Asusta pensar en esta cita: «precisamente ayer, cuando estaba viendo la pecera de agua verdosa, me di cuenta de que la desaparición de un pez no le importa a nadie» (Salón de belleza, Bellatin). Asusta pensar en qué podríamos llegar a decir de un hombre.

Artículo: Tragicomedia en 31 actos (Feos, Rafael Camarasa)

TRAGICOMEDIA EN 31 ACTOS


Feos, Rafael Camarasa

http://www.levante-emv.com/media/documentos/2009-06-05_DOC_2009-05-29_00_19_33_posdata.pdf

[Levante EMV, 29/05/2009]

martes 26 de mayo de 2009

Viejos




Con los viejos se obsesionó Gregorio. (…)

Había allí ancianos venerables en verdad, pero otros eran de aquellos que habían esperado a viejos para desquitarse de los melindres de la juventud. Así que se habían agenciado una buena garrota, una gorrilla de visera, unas zapatillas de invierno y un traje gris de amplios bolsillos que habían llenado de muy variados objetos, y se habían lanzado al mundo con la audacia de quien no tiene nada que perder. Era un espectáculo triste ver cómo les cedían el asiento en todas partes, y cómo protestaban a gritos de todo, con la seguridad de que nadie osaría contradecir su ira. O entablaban conversación con quien querían: contaban anécdotas absurdas, enseñaban como prueba de la veracidad de sus palabras los objetos que llevaban en los bolsillos, y donde no faltaba un puñado de hilo de carrete, algunas piedras de mechero, un trozo de plomo, un rollito de alambre, un palillo, caramelos de menta y otras muchas cosas, y para cada objeto se inventaban una historia y para cada historia buscaban un oyente al que no permitían marcharse hasta contarla por entero, y para mayor seguridad en la transmisión elegían sobre todo a los pacientes conductores de tranvía, esas criaturas que estaban allí como para recreo y juguete de la ancianidad, desprotegidos siempre frente a la inspiración ajena. ¡Cuántas veces había visto Gregorio pasar un tranvía con su pálido e indefenso conductor acorralado por un poderoso anciano ebrio de elocuencia! Y luego siempre pidiendo ayuda para cruzar y ayuda para las escaleras y ayuda para recoger los objetos que, con disimulo (¡déspotas!, ¡hipócritas!) dejaban caer de los bolsillos: ayudad a ese anciano a recoger sus pocas pertenencias, los últimos restos de su hacienda que pudo salvar de unos hijos voraces. En los espectáculos callejeros, ahí estaban en primera fila, y siempre daban su opinión, se colaban en todas partes, pedían información a todo el mundo (oiga, joven, ¿qué calle es ésta?, ¿por dónde se va a tal sitio?, ¿podría decirme qué hora es?), y eran lisonjeros o coléricos según las conveniencias.


(Juegos de la edad tardía, Luis Landero)
(Imagen: Robert Doisneau)
(Música: Maneras de vivir, Leño)


***

« Voy aprendiendo el oficio, olvidando el porvenir,
me quejo sólo de vicio...
maneras de vivir »

domingo 17 de mayo de 2009

Por qué cantamos, Benedetti




¿POR QUÉ CANTAMOS?

Si cada hora viene con su muerte
si el tiempo es una cueva de ladrones
los aires ya no son los buenos aires
la vida es nada más que un blanco móvil

usted preguntará por qué cantamos

si nuestros bravos quedan sin abrazo
la patria se nos muere de tristeza
y el corazón del hombre se hace añicos
antes aún que explote la vergüenza

usted preguntará por qué cantamos

si estamos lejos como un horizonte
si allá quedaron árboles y cielo
si cada noche es siempre alguna ausencia
y cada despertar un desencuentro

usted preguntará por qué cantamos

cantamos porque el río está sonando
y cuando suena el río / suena el río
cantamos porque el cruel no tiene nombre
y en cambio tiene nombre su destino

cantamos por el niño y porque todo
y porque algún futuro y porque el pueblo
cantamos porque los sobrevivientes
y nuestros muertos quieren que cantemos

cantamos porque el grito no es bastante
y no es bastante el llanto ni la bronca
cantamos porque creemos en la gente
y porque venceremos la derrota

cantamos porque el sol nos reconoce
y porque el campo huele a primavera
y porque en este tallo en aquel fruto
cada pregunta tiene su respuesta

cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la vida
y porque no podemos ni queremos
dejar que la canción se haga ceniza.



(Mario Benedetti, 17 de mayo de 2009)
(Imagen: Théâtre universitaire à Paris 8, Université Vincennes - Saint-Denis)
(Música: Los delinqüentes, El aire de la calle)


***



"cantamos porque el sol nos reconoce"


Borges escribió esto para una noche como la de hoy: "Cuando se acerca el fin, ya no quedan imágenes del recuerdo; sólo quedan palabras. No es extraño que el tiempo haya confundido las que alguna vez me representaron con las que fueron símbolos de la suerte de quien me acompañó tantos siglos. Yo he sido Homero; en breve, seré Nadie, como Ulises; en breve, seré todos: estaré muerto".

miércoles 13 de mayo de 2009

Carilda Oliver





Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.

Te toco con la punta de mi seno

y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada
me desordeno, amor, me desordeno.

Y mi suerte de fruta respetada

arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mala promesa de veneno;

y aunque quiero besarte arrodillada,

cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.




(Carilda Oliver)
(Imagen: Nudo sdraiato, Modigliani, 1917)
(Música: No me importa nada, Luz Casal en directo)

***

Alrededor de la poesía erótica cubana.
Tangencialmente.
"escucho tus bobadas
acerca del amor y del deseo..."

lunes 11 de mayo de 2009

Artículo: Cronica del horror (El corrector, Ricardo Menéndez Salmón)


CRÓNICA DEL HORROR


El corrector, Ricardo Menéndez Salmón


http://www.levante-emv.com/media/documentos/2009-05-15_DOC_2009-05-08_00_14_02_posdata.pdf


[Levante EMV, 08/05/2009]

lunes 4 de mayo de 2009

Radiografía de la infamia




Él procedía de ese mundo, de ese tipo de mueca caballuna, de esa España de cruzados que hoy viste las ropas de la democracia, permite que sus hijos cohabiten sin estar casados y jura que de París se trajo algo más que las escenas subidas de tono de cierta película de Bernardo Bertolucci. Cómo, pues, juzgarlo sin herir lo que su carne representa para mí. Cómo, si sé que miente, si sé que cada idea suya es sólo un blindaje contra el pánico de una realidad que todo lo destruye.

Mentiría si dijera que sentía piedad por aquel tipo de bigote mientras lo veía (…) el fantoche que en las horas más tristes de este país nos prometió un mundo mejor, más justo, libre y seguro.

Hoy sé que lo que estaba viendo era un cadáver despidiéndose del mundo de los vivos. A pocos hombres les es concedido el raro privilegio de hablar estando muertos. A José María Aznar López, durante aquellos horribles días de marzo, esa suerte se le concedió en varias ocasiones. Hoy sé también que, cuando tuvo ocasión de resucitar de sus cenizas, de levantarse por encima de su mentira y volver a hablar como un ser vivo, herido pero vivo, doliente pero vivo, humillado pero vivo, prefirió no hacerlo. (No hace mucho, en una comisión senatorial, usando ese verbo del resentimiento en que es un maestro consumado, ha vuelto a levantar su voz de cadáver por encima de todos nosotros. Zoe y yo, cuando lo vimos regresar por un día a nuestro hogar, bostezamos sin remedio y cambiamos de canal. Su voz hedía.)


(Ricardo Menéndez Salmón, El corrector)
(Música: White Lion, When the children cry)
(Imagen: comparecencia institucional de José María Aznar para explicar la postura de España a propósito de la guerra de Irak)

domingo 19 de abril de 2009

Alegrías de la posmodernidad




Siempre ando a contramano
por la calle del deseo,
y yo quisiera, primita,
comerme todo lo que veo.


Y aunque esta noche yo acabe
robando flores,
yo no puedo olvidarme
de tus olores.

Mirando atrás, un cangrejo
busca latas pa escapar
de las gaviotas del puerto,
que son las ratas del mar.

Y allí parten petroleros el agua por la mitad,
y suenan sus sirenas y regalan su alquitrán.
Que lo regalan, mi niña, pa ti
que lo regalan pa mí,
que lo regalan pa todos ustedes,
pa el que se quiera venir.


(Alegrías, El puchero del hortelano)
(Imagen: bombardeo de Gandía por la aviación fascista durante la guerra civil - Levante EMV)


***



Las alegrías, dicen, nacieron en Cádiz como coplillas ligeras contra la invasión francesa en la Guerra de la Idenpendencia, a principios de siglo XIX. Su letra era burlona y militante: "qué desgraciaito fuiste, / barrio de Santa María / qué desgraciaito fuiste, / ay, un barrio con tanta gracia, / qué de bombas tú recibiste" o "fueron a coger coquinas / los voluntarios de Cádiz, / ay, a la primera descarga / tiraron las carabinas".


Y luego de acabar con los franceses derivó hacia asuntos amorosos (en el amor y en la guerra...), también burlones y militantes: "aunque pongan en tu puerta / cañones de artillería, / tengo que pasar por ella / aunque me cueste la vida", o "vi relucir dos luceros / en la Bahía de Cádiz / y eran tus ojillos negros / que me decían te quiero".


Y más allá de los franceses y de las gitanas, Cádiz, su bahía, su mar: "Cádiz de mis amores, / cuánto te quiero, / eres lo más bonito / del mundo entero", o "rinconcito gaditano / de mi barrio de la viña, / rinconcito gaditano / donde yo nací un día / hijo de padres gitanos. / A la torre Tavira / yo me subía / a mirar los barquitos / por la bahía (...)/ de San Fernando a Cádiz / ya no hay tranvía, / han hecho un puente nuevo / por la bahía".


Tres temas de siempre.

Con la apertura revolucionaria de Camarón de la Isla, el flamenco (o buena parte) ha ido reconociéndose en los nuevos tiempos. Hasta estas alegrías petrolíferas, gaditanas también, de El puchero del hortelano: en ellas, lo amoroso se deja de complejos y de ñoñerías; en ellas, la bahía de Cádiz es donde se esconden los cangrejos huyendo del petróleo de buques ingleses, de sus sirenas y de las ra-ta-ta-tas del mar. Puro siglo XXI (aunque no sea un siglo, digamos, puro).

miércoles 15 de abril de 2009

El mal de Montano, Vila-Matas




No me gustan nada las personas campechanas. Si de ellas dependiera, la literatura ya habría desaparecido de la faz de la tierra. Sin embargo, las personas «normales» son muy apreciadas en todas partes. Todos los asesinos son, para sus vecinos, tal como se ve siempre en la televisión, personas campechanas y normales. Las personas normales son cómplices del mal de Montano de la literatura. Eso he pensado este mediodía en el taxi de Pico (…).

Odio a esa gran parte de la humanidad «normal» que día a día destruye mi mundo (…). Los detesto, muchas veces pienso al igual que Zelda y les veo como a unos hijos de puta.

No he podido reprimirme y le he dado un bastonazo mental al taxista. He esperado a una de esas breves pausas de su monólogo seudoturístico que acababan desembocando en el inevitable «festas, muitas festas» para asegurarle a boca de jarro, lanza en ristre yo contra el mal de Montano, si había oído hablar de algún escritor que viviera en Pico.

Ha sido horrible y ridículo al mismo tiempo, porque el hombre ha entendido que me interesaba saber si había escritorios en la isla, escritorios para oficinas, y se me ha puesto a hablar de la falta de éstas y más aún de mobiliario adecuado para ellas en la isla. Ha sido la gota que ha desbordado el vaso. Le he interrumpido y le he dicho si había leído a Proust, que también hablaba de fiestas, muchas fiestas, pero no hablaba mucho de oficinas. Silencio. Entonces le he dicho que odiaba con toda el alma su discurso campechano y antiliterario. No ha entendido, como es lógico, palabra de lo que le decía. Tongoy ha intervenido, muy molesto. «Yo creo», me ha dicho, «que ya está bien de tanta obsesión, enfermedad o lo que tengas. Y cálmate. Trata bien a este señor taxista». No contaba con estas palabras de Tongoy, lo tenía por mi cómplice o escudero, pero también era cierto que había yo llevado demasiado lejos mi juego.


(El mal de Montano, E. Vila-Matas)
(Música: Paco, Paco, Paco, Encarnita Polo)
(Imagen: Collage de Proust)



***

"Ya vienen por el llano los migueletes", como el aviso definitivo de que lo campechano lo va a inundar todo.

martes 14 de abril de 2009

Alegrías de Camus




Aujourd'hui, maman est morte. Ou peut-être hier, je ne sais pas. J'ai reçu un télégramme de l'asile: «Mère décédée. Enterrement demain. Sentiments distingués». Cela ne veut rien dire. C'était peut-être hier.

L'asile de vieillards est à Marengo, à quatre-vingts kilomètres d'Alger. Je prendrai l'autobus à deux heures et j'arriverai dans l'après-midi. Ainsi, je pourrai veiller et je rentrerai demain soir. J'ai demandé deux jours de congé à mon patron et il ne pouvait pas me les refuser avec une excuse pareille. Mais il n'avait pas l'air content. Je lui ai même dit : «Ce n'est pas de ma faute.» II n'a pas répondu. J'ai pensé alors que je n'aurais pas dû lui dire cela. En somme, je n'avais pas à m'excuser. C'était plutôt à lui de me présenter ses condoléances. Mais il le fera sans doute après-demain, quand il me verra en deuil. Pour le moment, c'est un peu comme si maman n'était pas morte. Après l'enterrement, au contraire, ce sera une affaire classée et tout aura revêtu une allure plus officielle.

(Albert Camus, L'étranger -1942-)
(Música: Estrella Morente, Alegrías)


***
"Y si no te veo doble, pena me da si te veo.
Y si no te veo doble,
no tengo mas alegría que cuando mientan tu nombre"

En cambio, Camus habla desde la frialdad de los años 40:
"Hoy mamá ha muerto. O quizás ayer, no lo sé".

jueves 9 de abril de 2009

Artículo: La vida vista desde la muerte (Hacia otro verano, Janet Frame)

LA VIDA VISTA DESDE LA MUERTE

HACIA OTRO VERANO, Janet Frame

http://www.levante-emv.com/media/documentos/2009-04-10_DOC_2009-04-07_18_37_01_posdata.pdf


[Levante EMV, 03/04/2009]

domingo 5 de abril de 2009

Xosé Luis Méndez Ferrín, contra Maquieiro


XXIX

Erabamos case nenos mesmo nenos
en crepúsculos de bombón ao licor antes do beixiño
as curmás de rebeca e carpíns digo con tranza digo con lazos
parabámonos fríos
era que pasaba un home completamente vencido pola zona da gabardina
un coxo un langó un bébado
Vostedes meus caros non saben o que é ser langó
daquela o xénero langó vencido case non facía que se nos representase
esoutra mocedade perfil duro corpos intelixentes
que en número non definido pro abominábel
digamos só cincuenta millóns de humanos xuvenís corpos intelixentes
cincuenta millóns de individuos destinados á libertade ou
paixóns inúteis mais insustituíbeis
Maquieiro Maquieiro Maquieiro fixera caír chop chop no nin res
neste caso Maquieiro señor con nome ou sexa Capital
nos campos e cidades de España e de Europa
ao xusto tempo de nós ou sexa eu e as amigas de tranzas e de lazo
ou sexa a xeración que ouvea tatexa e non sabe
senón onde habita a besta labrador do mal sen fin
nacermos
ao tempo xusto de aprender nós o Catón Moderno
sen sentir nar orellas inocentes o estourido
de tanta bomba bong a esparexer carne picada polo mundo
sen sentirnos nosoutros o paso do tempo de seda pola cute
o estrondo silandeiro da vida cando cesa
por violencia.

(Xosé Luis Méndez Ferín, Contra Maquieiro, 2007)
(Imagen: Metrópolis, Grosz)

miércoles 18 de marzo de 2009

Evita





EVITA - ¡Pero qué cagada, carajo! ¡Qué lástima que no estoy ahí! Si estuviera ahí haría un discurso desde el balcón. ¡Qué lástima! Sería grandioso: mi mejor discurso. ¡Mierda, qué fiesta me perdí! Hubieran salido todos a la calle, estarían en la plaza, millares aclamando, gritando como locos. Les hubiera dado la jubilación a los cincuenta años y el aborto gratis. ¡Les hubiera dado todo, todo, todo! ¡Pero qué lástima, carajo! Yo creía que iba a estar muerta hace una semana.



IBIZA - No se podía prever.



EVITA - ¡Qué cagada! ¡Pero qué cagada, carajo! Esto dura demasiado. Tendría que morirme mañana, a más tardar. ¿No podés empezar la campaña presidencial justo después de mis funerales? ¡Qué enfermedad de mierda! Ni siquiera se puede estar segura de que va a terminar pronto. ¿Están los de la televisión yanqui?


IBIZA - Sí, están.


EVITA - ¿Y los embalsamadores? ¿Estás seguro de que es el mejor? Me dijiste que es el mismo que embalsamó a Stalin. Pero es un español. ¿Estás seguro de que un norteamericano no hubiera sido mejor?


IBIZA - No, es el mejor del mundo.


EVITA - ¿Y los faroles? ¿Qué hay de mi idea de ponerle tul negro a las lámparas?


IBIZA - Está todo previsto. No pensés más en eso.


EVITA - No, claro. Si voy a pensar en las amapolas de Córdoba. Mira, escuchame bien. Lo demás no me preocupa, pero quiero estar en la C.G.T. y no en cualquier lado: en el anfiteatro grande. ¡Y quiero estar siempre ahí! ¡No quiero estar en un mausoleo! ¿Entendido? Lo dije bien clarito en el mensaje que van a difundir antes de las elecciones. ¡Si me meten en otra parte te cago las elecciones!


IBIZA - Vas a estar en la C.G.T.


EVITA - Y con mis vestidos alrededor. Y todo lo que hay en las valijas lo quiero puesto en vitrinas, rodeándome también. ¡Y todas mis joyas! Y cada año para mi cumpleaños van a agregar otras. Ya elegí los brillantes en Cartier; incluso creo que ya están pagados. ¡Me muero, carajo! Llamá a la enfermera. Me siento mal.


(Copi, Eva Perón)
(Imagen: Evita en un discurso)
(Música: Evita capitana -marcha peronista-)

***

"Mi General, son vuestras gloriosas vanguardias descamisadas de la Patria las que están presentes hoy porque han tomado el porvenir en sus manos y saben que la justicia y la libertad la encontrarán únicamente teniendo al general Perón dirigiendo la nave de la nación.

Es la Patria, es la Patria que se ha dado cita al llamado de los compañeros de la Confederación General del Trabajo para decirle al líder que detrás de él hay un pueblo.

Ellos saben bien que antes del general Perón vivían en la esclavitud, que fue el general Perón quien los dignificó social, moral y espiritualmente. Y saben que la oligarquía, que los mediocres, que los vendepatrias todavía no están derrotados; desde sus guaridas asquerosas atentan contra el pueblo y contra la nacionalidad.

Ellos no perdonarán jamás al general Perón que haya levantado todo lo que ellos desprecian: los trabajadores, lo que ellos olvidaron, los niños y los ancianos, y lo que ellos relegaron a un segundo plano, la mujer.

A ellos, a ellos les duele que Eva Perón se haya dedicado al pueblo argentino. A ellos les duele que Eva Perón, en lugar de dedicarse a fiestas oligárquicas, haya dedicado las horas, las noches y los días a mitigar dolores y restañar heridas.

Todo lo que hice no lo hice nunca por ocupar ninguna posición política en mi país. Es que estando el general Perón en el gobierno, el puesto de vicepresidenta no es más que un honor, y yo a que aspiro es nada más que al honor de mi Patria".


(Discurso de renunciamiento de Eva Perón, 1951)

***

Todo mito tiene su cara y su cruz. Evita, Santa Evita, sigue teniendo tantos partidarios que la encumbran como madre de la patria argentina, como detractores que gritan ante la turba ¡Viva el cáncer!

Aquí, Evita vista por Copi, detallando las órdenes del día de su entierro, versus Evita vista por ella misma, arengando a los descamisados y renunciando al puesto de vicepresidenta públicamente.

domingo 8 de marzo de 2009

Artículo: Cosas en busca de sentido (Cosas, Edgardo Dobry)

COSAS EN BUSCA DE SENTIDO

COSAS, Edgardo Dobry

http://www.levante-emv.com/media/documentos/2009-03-06_DOC_2009-02-27_00_28_43_posdata.pdf

[Levante EMV, 27/02/2009]

miércoles 4 de marzo de 2009

Muchacha Punk, Fogwill


En diciembre de 1978 hice el amor con una muchacha punk. Decir "hice el amor" es un decir, porque el amor ya estaba hecho antes de mi llegada a Londres y aquello que ella y yo hicimos, ese montón de cosas que "hicimos" ella y yo, no eran el amor y ni siquiera –me atrevería hoy a demostrarlo–, eran un amor: eran eso y sólo eso eran. Lo que interesa en esta historia es que la muchacha punk y yo nos "acostamos juntos".

Otro decir, porque todo habría sido igual si no hubiésemos renunciado a nuestra posición bípeda, –integrando eso (¿el amor?) al hábitat de los sueños: la horizontal, la oscuridad del cuarto, la oscuridad del interior de nuestros cuerpos; eso.

Primera decepción del lector: en este relato soy varón. Conocí a la muchacha frente a una vidriera de Marble Arch. Eran las diez y treinta, el frío calaba los huesos, había terminado el cine, ni un alma por las calles. La muchacha era rubia: no vi su cara entonces. Estaba ella con otras dos muchachas punk. La mía, la rubia, era flacucha y se movía con gracia, a pesar de su atuendo punk y de cierto despliegue punk de gestos nítidamente punk. El frío calaba los huesos, creo haberlo contado. Marcaban dos o tres grados bajo cero y el helado viento del norte arañaba la cara en Oxford Street y en Regent Street. Los cuatro –yo y aquellas tres muchachas punk– mirábamos esa misma vidriera. En el ambiente cálido que prometía el interior de la tienda, una computadora jugaba sola al ajedrez. Un cartel anunciaba las características y el precio de la máquina: 1.856 libras. Ganaban blancas, el costado derecho de la máquina. Las negras habían perdido iniciativa, su defensa estaba liquidada y acusaban la desventaja de un peón central.



(Fogwill, Muchacha Punk)
(Imagen: Varsity)


***

Es un narrador puro puro, te va contando, te va apostillando, comentando... tanto gerundio... De eso se trata, de una voz particular que narra y glosa la historia de la muchacha punk del centro de Londres, como si de un suceso periodístico (ojo al periodismo) se tratara; mejor, como si comentara un suceso periodístico ocurrido una noche de diciembre de 1978, como si lo comentara distraído y preciso. Consciente de su lenguaje y de su pureza de narrador total, maneja los temas y las invocaciones al lector como un juego, chico, como una conversación que podríamos tener en cualquier bar de Londres, cualquier noche de 1978. Esto último parece difícil, pero nunca se sabe.

sábado 21 de febrero de 2009

George W. Bush, retrato de un presidente





Simplemente era hijo del patrón y estaba destinado a la política como los ríos dan a la mar, sólo que él era un afluente que desembocó en el río de su padre y en el de sus amigachos, que andaban metidos a medias en el Gobierno y en el negocio del crudo, pero antes de ofrecerle esta tajada le obligaron a dejar la bebida, hazaña que realizó en 1986 gracias a los buenos oficios del predicador Billy Graham, que logró sustituir en la mente de su neófito el alcohol duro por el bravo Dios de los Ejércitos. Y así llegó a ser gobernador de Tejas, donde aplicó sentencias de muerte con enorme soltura. Ya lo dijo Capone: una palabra amable, una palmada amistosa y un revólver.

En la forma de caminar se nota que lleva un vaquero dentro: levemente espatarrado, los brazos separados del cuerpo, las manos listas para desenfundar. A lo largo de su doble mandato lo hemos visto bajar del avión, atravesar la pradera siempre divertido y campechano como si ninguna tragedia fuera con él, saludar mecánicamente mirando hacia la derecha aunque allí no hubiera nadie, salvo su perro Barney. Otras veces avanzaba desde un cobertizo de la Casa Blanca hacia el atril colocado sobre un arreglo de flores para leer los folios que le habían preparado sobre el eje del mal, la guerra de Irak, la crisis financiera, el huracán Katrina, el fantasma de Osama Bin Laden, el estado de la nación o lo que fuera, con una expresión del rostro que nunca conseguía ser grave, la movilidad de los ojos hacia un infinito horizonte de tres metros, los labios siempre colgados de una media sonrisa irónica que transmitían la sensación de que cualquier acontecimiento le sobrepasaba y se movía como un títere manipulado por unos hilos detrás de una cortina. Cuando recibía a un mandatario extranjero, cualquier cosa de que hablara lo hacía con un aire de chufla, después lo adentraba en los salones donde uno imaginaba que le podía contar un chiste malo, aunque se tratara del Papa. Le hemos visto bailar el chachachá, hacer el indio o el payaso inmediatamente antes o después de dar la orden de bombardear, todo con el mismo espíritu.




(George W. Bush ante el pavo de plástico, Manuel Vicent, EL PAÍS, 14/12/2008; más en http://www.elpais.com/articulo/portada/George/W/Bush/pavo/plastico/elpepusoceps/20081214elpepspor_10/Tes)
(Imagen: Flag of Iwo Jima)
(Imagen: Bush and his wife)
(Música: Haz turismo, Celtas Cortos)




***

"... tú serás el rey del noticiario..."

viernes 20 de febrero de 2009

¿Por qué es de oro?




SEGISMUNDO:
¿Es ya de despertar hora?


CLOTALDO:
Sí, hora es ya de despertar.
¿Todo el día te has de estar
durmiendo? ¿Desde que yo
al águila que voló
con tarda vista seguí
y te quedaste tú aquí,

nunca has despertado?


SEGISMUNDO:

No.
Ni aun agora he despertado;
que según, Clotaldo, entiendo,
todavía estoy durmiendo,
y no estoy muy engañado;
porque si ha sido soñado
lo que vi palpable y cierto,
lo que veo será incierto;
y no es mucho que, rendido,
pues veo estando dormido,
que sueñe estando despierto.


CLOTALDO:

Lo que soñaste me di.


SEGISMUNDO:

Supuesto que sueño fue,
no diré lo que soñé;
lo que vi, Clotaldo, sí.
Yo desperté, y yo me vi,
-¡qué crueldad tan lisonjera!-
en un lecho, que pudiera
con matices y colores
ser el catre de las flores
que tejió la primavera.
Aquí mil nobles, rendidos
a mis pies nombre me dieron
de su príncipe, y sirvieron
galas, joyas y vestidos.
La calma de mis sentidos
tú trocaste en alegría,
diciendo la dicha mía;
que, aunque estoy de esta manera,
príncipe en Polonia era.


CLOTALDO:

Buenas albricias tendría.


SEGISMUNDO:

No muy buenas; por traidor,
con pecho atrevido y fuerte
dos veces te daba muerte.


CLOTALDO:
¿Para mí tanto rigor?


SEGISMUNDO:

De todos era señor,
y de todos me vengaba;
sólo a una mujer amaba...
que fue verdad, creo yo,
en que todo se acabó,
y esto sólo no se acaba.



(La vida es sueño, Calderón de la Barca)
(Imagen: Volaverunt, Goya)
(Música: Tora ta poulia, Angélique Ionatos)

martes 17 de febrero de 2009

Los nadies, Eduardo Galeano






LOS NADIES

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos.

Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.




(Eduardo Galeano, Los nadies, en El libro de los abrazos)
(Imagen: Rescate, agencia EFE, 16/02/2009)
(Música: Broken Social Scene, Shampoo Suicide)


lunes 2 de febrero de 2009

Salvador Puig Antich, l'últim; la memòria de Lluís Llach




Jo no estimo la por, ni la vull per demà,
no la vull per avui, ni tampoc com record;
que m'agrada els somrís d'un infant vora el mar
i els seus ulls com un ram d'il·lusions esclatant.

I si canto trist és perquè no puc

esborrar la por dels meus pobres ulls.

Jo no estimo la mort ni el seu pas tan glaçat,
no la vull per a avui, ni tampoc com record;
que m'agrada el batec d'aquell cor que, lluitant,
dóna vida a la mort a què l'han condemnat.

I si canto trist és perquè no puc
oblidar la mort d'ignorats companys.

Jo no estimo el meu cant, perquè sé que han callat
tantes boques, tants clams, dient la veritat;
que jo m'estimo el cant de la gent del carrer
amb la força dels mots arrelats en la raó.

I si canto trist és per recordar
que no és així des de fa tants anys.


(Lluís Llach, I si canto trist)
(Imagen: Manifestación antifranquista en París)


***

El 2 de març de 1974 es produïa l'última brutalitat oficial del règim sanguinolent de Franco. L'ignominia s'enduia per davant a Salvador Puig Antich i els seus 25 anys. Vora quaranta anys de sometiment i d'aplicació feroç dels poders represius i propagandístics estatals no varen servir per què el General agonitzara en pau a l'any següent; la pressió internacional i la pressió interna de cel.lules que atemptaven contra la dictadura s'havia deixat sentir amb força a la fi dels seixanta y principis dels setanta.

Ací es lluitava contra Franco i es moria contra Franco. Puig Antich fou assassinat amb un mètode brutal, animal, propi d'altres temps que pareixien més obscurs: sobre una cadira un mecanisme senzill oprimia la columna vertebral del reu i la trencava, baix la mirada il.luminada dels militars franquistes.

Lluís Llach escrigué aquesta cançó eixe mateix any de 1974 en memòria del seu company Salvador. Un cant trist, per mantindre el record de totes les víctimes sense justícia. Un lament que encara ens conmou com si fóra cosa d'ahir, com si fóra cosa d'un vertader company.

Eixe mateix any, en França s'assaltaven ambaixades i consulats espanyols en protesta contra els crims fascistes, i cartells per tot París convocaven a manifestacions per intentar frenar les condemnes a mort d'activistes comunistes, socialistes i anaquistes.

La pel.lícula de Manuel Huerga (2006) imagina la seua història i reconstrueix la nostra Història. Perquè l'oblit és el triomf últim de la injustícia. Perquè l'oblit és el triomf últim de la injustícia.
Perquè l'oblit és el triomf últim de la injustícia.

sábado 31 de enero de 2009

César Vallejo I





TRASPIÉ ENTRE DOS ESTRELLAS

¡Hay gentes tan desgraciadas, que ni siquiera
tienen cuerpo; cuantitativo el pelo,
baja, en pulgadas, la genial pesadumbre;
el modo, arriba;
no me busques, la muela del olvido,
parecen salir del aire, sumar suspiros mentalmente, oír
claros azotes en sus paladares!

Vanse de su piel, rascándose el sarcófago en que nacen
y suben por su muerte de hora en hora
y caen, a lo largo de su alfabeto gélido, hasta el suelo.

¡Ay de tanto! ¡ay de tan poco! ¡ay de ellas!
¡Ay en mi cuarto, oyéndolas con lentes!
¡Ay en mi tórax, cuando compran trajes!
¡Ay de mi mugre blanca, en su hez mancomunada!

¡Amadas sean las orejas sánchez,
amadas las personas que se sientan,
amado el desconocido y su señora,
el prójimo con mangas, cuello y ojos!
¡Amado sea aquel que tiene chinches,
el que lleva zapato roto bajo la lluvia,
el que vela el cadáver de un pan con dos cerillas,
el que se coge un dedo en una puerta,
el que no tiene cumpleaños,
el que perdió su sombra en un incendio,
el animal, el que parece un loro,
el que parece un hombre, el pobre rico,
el puro miserable, el pobre pobre!

¡Amado sea
el que tiene hambre o sed, pero no tiene
hambre con qué saciar toda su sed,
ni sed con qué saciar todas sus hambres!

¡Amado sea el que trabaja al día, al mes, a la hora,
el que suda de pena o de vergüenza,
aquel que va, por orden de sus manos, al cinema,
el que paga con lo que le falta,
el que duerme de espaldas,
el que ya no recuerda su niñez; amado sea
el calvo sin sombrero,
el justo sin espinas,
el ladrón sin rosas,
el que lleva reloj y ha visto a Dios,
el que tiene un honor y no fallece!

¡Amado sea el niño, que cae y aún llora
y el hombre que ha caído y ya no llora!

¡Ay de tanto! ¡Ay de tan poco! ¡Ay de ellos!


(César Vallejo, Poemas humanos, 1939)
(Murillo, Dos niños comiendo melón y uvas)
(Música: Raphaël y Jean-Louis Aubert, Sur la route)




***



César Vallejo anuncia las nuevas bienaventuranzas como un Mesías entre la multitud del siglo XX. Viendo los grises del cielo de París, el mundo se le va cayendo con las gotas diminutas del invierno. Entre la enfermedad, entre la pobreza, entre la lejanía de Perú, crece la obsesión de un lamento universal, imposible de expresar con palabras: «Quiero escribir, pero me sale espuma», imposible de encontrar una explicación: «Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!». “Yo no sé” no es poético, pero ¡qué poético!, “Yo no sé” es la confesión de la incapacidad expresiva, pero ¡qué expresividad! “Yo no sé” dice tanto…

Vallejo se fue apagando con la conciencia clara: «me moriré en París con aguacero, / un día del cual tengo ya el recuerdo». Desde las sombras de París extiende la lluvia a la Lima de su infancia: «esta tarde en Lima llueve», la tristeza líquida que no se compadece ni de cualquier tiempo pasado, que siempre fue mejor. No hay poesía más triste que Vallejo, una tristeza plomiza, una tristeza absoluta.

César Vallejo se murió, contra todo pronóstico, un viernes santo, a pesar de su ideario comunista y de su piedra negra sobre piedra blanca. Comunista humano, matiza: aquel que pasa de “Los heraldos negros” modernistas a los “Poemas humanos” póstumos, aquel pasa de cultivar la estética pura a renegar de la poesía ante la tragedia de la vida: «Un hombre pasa con un pan al hombro / ¿Voy a escribir, después, sobre mi doble? (...) Un albañil cae de un techo, muere y ya no almuerza / ¿Innovar, luego, el tropo, la metáfora?». Poesía vertical frente a poesía horizontal.

La poesía humana habita en lo cotidiano eterno, en lo cotidiano invisible. De la misma manera que Dios bajó del cielo y se hizo hombre, así Murillo, así Vallejo, así la poesía. Y luego, fue imposible volver a ver el cielo entre el asfalto y los edificios «Hoy me gusta la vida mucho menos, / pero siempre me gusta vivir: ya lo decía. / Casi toqué la parte de mi todo y me contuve / con un tiro en la lengua detrás de mi palabra».

Se murió en París, ¿lo mató París?, recordando a su madre. «Hay, madre, un sitio en el mundo, que se llama París. Un sitio muy grande y lejano y otra vez grande» le escribía desde la lejanía de otro mundo. Un sitio muy grande, muy gris, donde la lluvia acabó por mojarlo todo.

«¡Y si después de tantas palabras,
no sobrevive la palabra!
¡Si después de las alas de los pájaros,
no sobrevive el pájaro parado!
¡Más valdría, en verdad,
que se lo coman todo y acabemos!
¡Haber nacido para vivir de nuestra muerte!».

Hay poemas en la vida tan fuertes,… yo no sé.
¡Ay de tanto! ¡Ay de tan poco! ¡Ay de ellos!

César Vallejo II




ESPERGESIA

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,

que soy malo; y no saben
del diciembre de ese enero.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.


Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.


Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.


Hermano, escucha, escucha...
Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembres,
sin dejar eneros.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.


Todos saben que vivo,
que mastico... y no saben
por qué en mi verso chirrían,
oscuro sinsabor de ferétro,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.


Todos saben... Y no saben
que la Luz es tísica,
y la Sombra gorda...
Y no saben que el misterio sintetiza...
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.


Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.


(César Vallejo, Los heraldos negros, 1918)
(Fotografía: Lluvia en Roma)
(Música: Manolo García, Prefiero el trapecio)


***

«Prefiero el trapecio
para verlas venir en movimiento»

miércoles 14 de enero de 2009

Apocalipsis en Solentiname, Julio Cortázar





Pasaron las fotos de la misa, más bien malas por errores de exposición, los niños en cambio jugaban a plena luz y dientes tan blancos. Apretaba sin ganas el botón de cambio, me hubiera quedado tanto rato mirando cada foto pegajosa de recuerdo, pequeño mundo frágil de Solentiname rodeado de agua y de esbirros como estaba rodeado el muchacho que miré sin comprender, yo había apretado el botón y el muchacho estaba ahí en un segundo plano clarísimo, una cara ancha y lisa como llena de incrédula sorpresa mientras su cuerpo se vencía hacia adelante, el agujero nítido en mitad de la frente, la pistola del oficial marcando todavía la trayectoria de la bala, los otros a los lados con las metralletas, un fondo confuso de casas y de árboles.


Se piensa lo que se piensa, eso llega siempre antes que uno mismo y lo deja tan atrás; estúpidamente me dije que se habrían equivocado en la óptica, que me habían dado las fotos de otro cliente; pero entonces la misa, los niños jugando en el prado, entonces cómo. Tampoco mi mano obedecía cuando apretó el botón y fue un salitral interminable a mediodía con dos o tres cobertizos de chapas herrumbradas, gente amontonada a la izquierda mirando los cuerpos tendidos boca arriba, sus brazos abiertos contra un cielo desnudo y gris; había que fijarse mucho para distinguir en el fondo al grupo uniformado de espaldas y yéndose, el yip que esperaba en lo alto de una loma.

(...)

En el baño creo que vomité, o solamente lloré y después vomité o no hice nada y solamente estuve sentado en el borde de la bañera dejando pasar el tiempo hasta que pude ir a la cocina y prepararle a Claudine su bebida preferida, llenársela de hielo y entonces sentir el silencio, darme cuenta de que Claudine no gritaba ni venía corriendo a preguntarme.

(...)

-Qué bonitas te salieron, esa del pescado que se ríe y la madre con los dos niños y las vaquitas en el campo; espera, y esa otra del bautismo en la iglesia, decime quién los pintó, no se ven las firmas. Sentado en el suelo, sin mirarla, busqué mi vaso y lo bebí de un trago. No le iba a decir nada, qué le podía decir ahora.


(Apocalipsis en Solentiname, Julio Cortázar)
(Imagen: El juicio final, Fra Angelico)
(Fotografía: Ernesto Cardenal recibe a Juan Pablo II
a su llegada a Managua, 1983)
(Imagen: Viñeta de Forges)
(Música: Knocking on heaven's door, Bob Dylan)

***




Llegó un día en que el Vaticano empuñó su cetro divino y le señaló a los comités de la CIA los elementos subversivos que predicaban en América Latina una alternativa política, social y religiosa, y que ponían en cuestión y, por consiguiente, en peligro, la autoridad dogmática de la curia, de su catecismo reaccionario y del derecho romano, además del sistema económico capitalista y del sistema político neoconservador.

Desde la gran plaza de Roma se construía la psicología religiosa oficial, que pretendía ser la psicología absoluta de occidente, con un Papa como ariete de las hordas civilizatorias, un Papa que tenía las entrañas heladas por un comunismo polaco atroz.

Así en El Salvador, en Nicaragua, en Guatemala, en Brasil,... había tantos curas que, debido a la lejanía (física y moral) de Roma, habían arraigado entre los salvadoreños, los nicaragüenses, los guatemaltecos y los brasileños, no en sus palacios episcopales, sino en sus cabañas de adobe, esas que se las llevan los huracanes en septiembre, esas que se deshacen con los temblores de la tierra, esa que arrastra la corriente cuando llueve en tromba.

Se creyeron el Evangelio y proclamaron con fe y con verdad el Dios de los pobres. Viviendo con ellos, dignificándolos, reivindicándolos. La Teología de la Liberación recogió los postulados marxistas que quedaban en pie y la verdad de Jesucristo, y clamaron contra las dictaduras de Centroamérica y contra la injerencia imperialista de los Estados Unidos. Pero sobre todo, construyeron comunidades y modelos de organización como aquélla de Solentiname, con Ernesto Cardenal, en Nicaragua.

La Teología de los pobres corrió como la pólvora (valga el símil) entre los pobres. Mejor sería decir que corrió como la esperanza.

Pero el Papa que envejeció con ternura ante las cámaras del mundo había sido una vez joven, político, juez y militar. Como Ronald Reagan. A Ernesto Cardenal, por entonces -1983- ministro de cultura de Nicaragua con el Frente Sandinista de Liberación Nacional, lo zarandeó y lo reprendió al ser recibido en el aeropuerto de Managua. La CNN lo grababa todo. Y lo excomulgó. Y excomulgó a todo el que se movía, a toda la corriente de la Teología de la Liberación.

Ellos, los curas, los maestros, los intelectuales, siguieron al lado de los pobres. Pero la CIA y los Estados Unidos tenían el permiso del Vaticano para arrasar con torturas y misiles la América que luchaba por ser digna. Aunque fuera pobre. He aquí el infierno.

Así pasa en el cuento de Cortázar, comprometido hasta el fracaso con Cuba y con la izquierda dudosa de Latinoamérica; comprometido con el sueño de Solentiname y de Cardenal hasta la completa destrucción que hicieron los gringos apoyados por el Vaticano, o la completa destrucción que hizo el Vaticano apoyado en los gringos.

Los lamentos pueden continuar en el siguiente artículo:



Solentiname, El Salvador, Guatemala o Brasil llegaron a ser un día el infierno de Fra Angelico.

domingo 11 de enero de 2009

Roberto Arlt, o la crónica del arrabal





No te diré nunca cómo fui hundiéndome, día tras día, entre los hombres perdidos, ladrones y asesinos y mujeres que tienen la piel del rostro más áspero que cal agrietada. A veces, cuando reconsidero la latitud a que he llegado, siento que en mi cerebro se mueven grandes lienzos de sombra, camino como un sonámbulo y el proceso de mi descomposición me parece engastado en la arquitectura de un sueño que nunca ocurrió.

Sin embargo, hace mucho tiempo que estoy perdido. Me faltan fuerzas para escaparme a ese engranaje perezoso, que en la sucesión de las noches me sumerge más y más en la profundidad de un departamento prostibulario, donde otros espantosos aburridos como yo soportan entre los dedos una pantalla de naipes y mueven con desgano fichas negras o verdes, mientras que el tiempo cae con gotear de agua en el sucio pozal de nuestras almas.

Jamás le he hablado a ninguno de mis compañeros de ti, ¿y para qué?

(...)

A medida que pasan los años, cae sobre mi vida una pesada losa de inercia y acostumbramiento. La actitud más ruin y la situación más repugnante me parece natural y aceptable. Me falta extrañeza para recordar los muros de los calabozos donde he dormido tantas veces.

Pero a pesar de haberme mezclado con los de abajo, jamás hombre alguno ha vivido más aislado entre estas fieras que yo. Aún no he podido fundirme con ellos, lo cual no me impide sonreír cuando alguna de estas bestias la estropea a golpes a una de las desdichadas que lo mantiene, o comete una salvajada inútil, por el solo gusto de jactarse de haberla realizado.

Muchas veces acude tu nombre a mis labios. (...) Una neblina de carbón flota permanente en este socavón de la infrahumanidad; de tanto en tanto chasquea el estampido de una pistola automática, y luego todos volvemos a nuestra postura primera, como si no hubiera ocurrido nada.

Incluso he cambiado de nombre, de manera que aunque a todos los que pasan les preguntaras por mí, nadie sabría contestarte.

Sin embargo, vivimos aquí en la misma ciudad, bajo idénticas estrellas.


(Las fieras, Roberto Arlt)
(Fotografía: Bâtiment rue de la Roquette, XIème, Paris)
(Música: Joaquín Sabina y Fito Páez, Si volvieran los dragones)


***


Era eso, justamente, dijo Renzi: un cronista del mundo. Después de lo cual vos me dirás, sin dudas, que podría ser un cronista de las pelotas pero que escribía mal. Exacto, dijo Marconi, en esta parte yo te digo que Arlt escribía mal y de ese modo, supongo, te doy pie para tu veloz carrera teórica. Pero aparte de eso, dijo Marconi, la verdad que escribía como el culo. (...) Escribía como si quisiera arruinarse la vida, desprestigiarse a sí mismo. El masoquismo que le venía de su lectura de Dostoievski (...), Arlt escribía para humillarse, dijo Marconi, en el sentido literal de la expresión.

(...)

Cualquier maestra de la escuela primaria, incluso mi tía Margarita, dijo Renzi, puede corregir una página de Arlt, pero nadie puede escribirla. Y no, dijo Marconi, eso seguro que no, nadie puede escribirla salvo él.


(Respiración artificial, Ricardo Piglia)

lunes 8 de diciembre de 2008

París no se acaba nunca, Vila-Matas




Piensen cuáles pueden ser las razones básicas para la desesperación. Cada uno de ustedes tendrá las suyas. Les propongo las mías: la volubilidad del amor, la fragilidad de nuestro cuerpo, la abrumadora mezquindad que domina la vida social, la trágica soledad en la que en el fondo vivimos todos, los reveses de la amistad, la monotonía e insensibilidad que trae aparejada la costumbre de vivir.

Al otro lado de la balanza, encontramos París. Esa ciudad, tal vez porque no se acaba nunca y porque, además, es maravillosa, puede con todo, puede con todas las causas que el hombre encuentra para ser infeliz. Pero si, además, uno en París es joven como lo era yo en aquellos días y en realidad aún no ha detectado las verdaderas y esenciales razones que puede haber para la desesperación, no se entiende que yo me sintiera tan infeliz. ¿Qué hacía, Dios mío, desesperado en París? No podía ser más imbécil.

Doy vueltas a esto y me acuerdo de este apunte de Ciorán: «París: ciudad en la que podría haber ciertas personas interesantes a las que ver, pero en la que se ve a cualquiera menos a ellas. Te crucifican los fastidiosos».

Y me digo que cuando viví en París nunca distinguí entre personas interesantes y fastidiosas, muy probablemente porque yo, con mi estúpida desesperación a cuestas, pertenecía al numeroso grupo de las fastidiosas.

Creía que era muy elegante vivir en la desesperación. Lo creí a lo largo de esos dos años que pasé en París, y en realidad lo he creído casi toda mi vida, he vivido en ese error hasta agosto de este año, que es cuando se tambaleó y derrumbó definitivamente esa íntima creencia en la elegancia de la desesperación. Cuando ésta se derrumbó, fueron cayendo poco después, como un castillo de naipes, otras creencias no menos pintorescas. Como, por ejemplo, la de pensar que la flacura es esencial para ser intelectual y que los gordos -a medida que yo engordaba, con gran complejo de culpa, lo iba pensando cada día más- no son poéticos ni pueden ser inteligentes.


(Enrique Vila-Matas, París no se acaba nunca)
(Fotografía: R. Doisneau, Bain dans la Seine)
***

"Con te, con te,
con te, che sei la mia passione,
io ballo il ballo del mattone"
(Rita Pavone, Il ballo del mattone)

jueves 4 de diciembre de 2008

Tempus te tacitum subruit, la libreta verde de Reina María Rodríguez






DEJA VER SI VINO...



Deja ver si vino la libreta verde jaspeado musgo
con tapa de cartón,
algo donde espiar la algarabía del otro.

Dime Ismael, ¿por qué estoy triste?

Perdí los espejuelos pecosos,

perdí la esquina San Rafael
tu mano parda.

Estoy en el lado este de las cosas
donde no hay metafísica o rumor
que apañe al gong que llama.
Una sombra entra al comedor
otra sale de mí.
El perro -monstruosamente alucinante
me apresa en su mordida sin rabia.
Depositada entre piel y diente

la saliva viscosa del mundo
me embarra la boca amarga del desinterés.

Dime Ismael, ¿por qué estoy triste?

Deja ver si vino la libreta verde,

tal vez me salve de la inmediatez
que al fin, me espanta.
La libreta verde de sobrevivir la ridícula
escasez de vivir.

¿A quién llamar Ismael
en estas "vacaciones en el mundo"

lejana a todo lo que sea
un círculo perpetuo e
imposible?


II

El poema se me pierde

el poema se disloca.
Estoy seca.
(Los exfoliantes de vivir me han secado).
"Cremas para piel seca" venden ahí.
La vagina seca arde.
La palabra seca y lúcida arde. Relumbra mate.
¿Cómo desmontar al personaje del carrusel?
¿Su impaciencia de proclamar cada ardid?

¿Cómo desmontar la palabra que se agarra y se sujeta
sin un fin, la palabra no dicha,
la ardilla que se esconde de mis ojos
y se escapa?

La niña busca dentro de la maleta

una libreta verde, la subasta de un porvenir
que ya es pasado.
La plastilina para modelar las cosas

del entretiempo.

El mundo está de vacaciones en el mundo, Ismael.

Sale un poema portátil.
O ni siquiera sale.



(Reina María Rodríguez, Bosque negro, 2008)
(Fotografía: Espera en Barcelona, años 50)
(Música: Compay Segundo, Chan chan)


***


Como si el tiempo fuera eterno; como si se hubiera detenido en un comedor cubano por donde entran luces y sombras a iluminar el tedio; como si el mundo estuviera de vacaciones; como si la vida avanzara circular e indiferente; como si la vida hubiera sido y todo lo presente se fuera secando sin metafísica o rumor. Dime Ismael, ¿por qué estoy triste? pregunta Reina María Rodríguez insistente, una pregunta exacta, como el dolor, precisa, como el dolor, alrededor de palabras poéticas. La saliva viscosa del mundo empapa como el Caribe la mañana de luces y sombras, una mañana calurosamente hastiada.

Tempus te tacitum subruit, tacitum, tacitum. El tiempo te destruye lentamente, la piel o la fuerza. Para la primera venden cremas en cada esquina. Para la segunda, el mundo está de vacaciones. Dime Ismael, ¿por qué estoy triste? Los años se van y borran la esquina San Rafael y tu mano parda. Y ya estamos al otro lado de las cosas.

La única salvación, una libreta verde (deja ver si vino...), donde escapar del tiempo absurdo, donde construir palabras para construir cosas. Un poema para salvar al mundo del mundo. El poema se pierde. El poema se disloca. Sale un poema portátil. O no sale... Cosas de un tiempo estanco.

viernes 21 de noviembre de 2008

Canción para una pérdida




CANCIÓN PARA UNA PÉRDIDA

Vengo de perder tu voz
y tu cara se me borrará pronto de la memoria.
Esta habitación no soporta el peso de tanta nostalgia
y prefiere guardar soles y mares que nos bañaban
la piel los días de verano.
No volverá ese sol ni esa playa,
ni tu voz volverá a correr por el aire
ni tu cara a enfrentarse con el viento.
O si vuelven, pronto me volverán tristeza.



(Música: Enrico Macias, J'ai quitté mon pays)
(Fotografía: Photo in New Delhi)

***

"J'ai quitté un ami,
je vois encore ses yeux"

jueves 20 de noviembre de 2008

Sí, somos feos, pero tenemos la música





Mientras los Beatles se fotografiaban con jefes de Estado y Jimi Hendrix fulminaba los 60 con una sobredosis oficial, España miraba con envidia los nuevos mitos de masas, que apuraban la vida arriba y detrás de los escenarios, delante y detrás de las cámaras.

Los estudiantes de la Sorbona levantaban el pavimento de París contra el pasado mientras los Rolling o los Pink Floyd sacralizaban la juventud, mientras Praga moría masacrada, igual que México. Y Led Zeppellin nacía para hacer rock. Y Bob Dylan señalaba al mundo que la respuesta estaba flotando en el viento.

Mientras la psicodelia, el LSD y el rock underground prometían la eterna juventud en los antros europeos, las guitarras eléctricas pregonaban su oferta en un país en dictadura. España empezaba a tomar contacto con el exterior y el life style moderno se colaba a regañadientes y tamizados por la autoridad civil.

La historia del rock español comenzó con unos experimentos extraordinarios. Los Bravos arrasaron el verano del 66 con su Black is Black al tiempo que los Mustang fletaban en España, traducido o versionado, el exitoso Submarino Amarillo beatleniano. Con los condicionantes propios de un país sometido, los grupos nacientes importaban ciertas novedades, con cuentagotas, que recorrían las noches de media Europa.

Los SMASH se unieron al golpe eléctrico del rock en inglés a principios de los 70. Desde Sevilla, retomaron la esencia flamenco-española con baterías, bajo y guitarras eléctricas. El palo flamenco del garrotín cantado de tablao en tablao pasó a ser bailado bajo luces de colores y efectos psicotrópicos. La voz del cantaor se secundaba por un coro en inglés sin perder su tronío, pero ganando el empuje del rock.


La historia del rock español comenzó con unos experimentos extraordinarios. Los SMASH tocaban un garrotín que hoy nos sumerge en un tiempo y en un espacio excepcionales.

"Sí, somos feos, pero tenemos la música", le dijo Janis Joplin a Van Morrison mientras se amaban (o ella le amaba a él, dependiendo de la versión).


(Música: Garrotín, SMASH)
(Fotografía: The Rolling Stones)
(Fotografía: SMASH, portada del disco
Glorieta de los lotos, 1970)


jueves 30 de octubre de 2008

Enriquezca su vocabulario, Rafael Courtoisie





ENRIQUEZCA SU VOCABULARIO


Ve al diccionario rescata
la palabra «íngrimo» y me avisas.
¿Volviste?
A esta hora
están matando un gallo en Senegal
óyelo bien
le están cortando el cuello
a un gallo que no eres tú
no te importa su nombre
sin nombre un gallo
pudo ser hombre
el destino es extraño
y tiene plumas
cacareaba, sí
pero, ¿qué sabes?
¿Tú qué sabes
del gallo
de la sustancia que alza
dentro?
¿Conoces el principio
azul del músculo
la estatura ciega
ósea?

Pudo ser hombre
sufrió en dos patas
como cualquiera
en Senegal.
Lo matan. Ya sabes
la cáscara
deja la llaga
del gallo humano salir
gotea cortado
el cuello
el hombre puro
del gallo
la desolación

deja un desierto en la madrugada
hace un agujero en la luz
el picotazo negro
de la muerte gallina
la mañana.
El gallo
en el hombre.

Ahora di:
¿Qué significa “íngrimo”?



(Rafael Courtoisie, de Música para sordos -2003-)
(Fotografía: Mama Africa and her children)
(Fotografía: Boy and cock)
(Música: Molotov, Gimme the power)


***

Porque la poesía también puede ser combate, ¿qué nos importa lo que significa "íngrimo"? La propuesta es bajarla del cielo y disparar con ella contra todo, arma cargada de futuro, arma re-cargada de futuro.

El verso de Courtoisie se embala a medida que las imágenes de sangre, plumas, cuerpos se atropellan sin pausas, sin freno, cuando el verso se reduce, se bifurca, se quiebra. El verso de Courtoisie se derrama con una velocidad vertiginosa hasta la pregunta final, que nos deja un sabor de angustia.

"A esta hora / están matando un gallo en Senegal / óyelo bien", un gallo como un hombre, óyelo bien, ¿qué significa la palabra "íngrimo"? Nadie tiene el corazón de responder.

Porque la poesía también puede ser combate.

martes 28 de octubre de 2008

Tiempo e historia en el siglo XXI





Para un cierto número de intelectuales, el tiempo ya no es hoy un principio de inteligibilidad. La idea de progreso, que implicaba que el después pudiera explicarse en función del antes, ha encallado de alguna manera en los arrecifes del siglo XX, al salir de las esperanzas o de las ilusiones que habían acompañado la travesía de gran aliento en el siglo XIX. Este cuestionamiento, a decir verdad, se refiere a varias comprobaciones distintas unas de otras: las atrocidades de las guerras mundiales, los totalitarismos y las políticas de genocidio, que no testimonian, es lo menos que se puede decir, un progreso moral de la humanidad; el fin de los grandes relatos, es decir de los grandes sistemas de interpretación que pretendían dar cuenta de la evolución del conjunto de la humanidad y que no lo han logrado, así como se desviaron o se borraron los sistemas políticos que se inspiraban oficialmente en alguno de ellos; en total, o en adelante, una duda sobre la historia como portadora de sentido, duda renovada, podría decirse.

(…)

Si Fontenelle dudaba de la historia, su duda se refería esencialmente a su método (anecdótico, poco seguro), a su objeto (el pasado no nos habla más que de la locura de los hombres) y a su utilidad (enseñar a los jóvenes la época en la cual están llamados a vivir).

Si los historiadores (…) dudan hoy de la historia, no es por razones técnicas o metodológicas (la historia como ciencia ha hecho progresos), sino porque, más fundamentalmente, experimentan grandes dificultades no sólo para hacer del tiempo un principio de inteligibilidad sino, más aún, para inscribir en él un principio de identidad.



(Marc Augé, Los no lugares: espacios del anonimato)
(Fotografía: L'horloge du musée d'Orsay)
(Música: Eurythmics, I saved the world today)


***


La diferencia entre XRONOS y KAIRÓS la hemos suprimido con nuestro absoluto 'tiempo'. Si los griegos hablaban del transcurso vital amorfo, sin forma, estaban ante el 'cronos'; si se referían a una unidad temporal con sentido pleno, decían 'kairós'. La Historia se articulaba mediante la inclusión de ambos ejes: la línea temporal progresiva y constante (CRN) se dividía por unidades de sentido, por épocas (KRS). Hasta el siglo XX en que todo se deshizo.

¿Y hoy, siglo XXI?
Ni siquiera el tiempo nos aproxima a la realidad.
Ni siquiera el tiempo nos configura identitariamente
.

lunes 20 de octubre de 2008

Premio Ortega y Gasset de Fotografía




Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.

Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad.

Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad.

Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi.

Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de la minas y al desminado.

Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.

Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.

Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos.

Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.

Muchas gracias.


(Gervasio Sánchez, discurso de entrega de los premios Ortega y Gasset de Periodismo)
(Fotografía ganadora del Premio Ortega y Gasset de Fotografía, Gervasio Sánchez)
(Benito Lertxundi y Kepa Junquera, Loriak Udan)

domingo 12 de octubre de 2008

Max Aub y el humor (Aub, Krahe y Doisneau)






Hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba. Y venga hablar. Yo soy una mujer de mi casa. Pero aquella criada gorda no hacía más que hablar, y hablar, y hablar. Estuviera yo donde estuviera, venía y empezaba a hablar. Hablaba de todo y de cualquier cosa, lo mismo le daba. ¿Despedirla por eso? Hubiera tenido que pagarle sus tres meses. Además hubiese sido muy capaz de echarme mal de ojo. Hasta en el baño: que si esto, que si aquello, que si lo de más allá. Le metí la toalla en la boca para que se callara. No murió de eso, sino de no hablar: se le reventaron las palabras por dentro.



(Hablaba, y hablaba..., Max Aub)
(Música: Y todo es vanidad, Javier Krahe)
(Fotografía: Concierge, Robert Doisneau)



***


El cuento, relato y microrrelato tienen la virtud de la brevedad y la explosión. Se trata de un juego, no de un desahogo, de una ficción controlada y contenida, no de una acumulación desbordada, se construye con elementos sugerentes, no con elementos transparentes. Tan importante es lo que se dice como lo que se esconde. Un cuento (bueno) muestra la punta del iceberg pero el lector intuye todo el iceberg. Un cuento (genial) te estrella contra el iceberg.

Este cuento de Max Aub [http://elcaosdelapalabra.blogspot.com/2007/12/literatura-aplastada.html] hace estallar una situación cotidiana, con dos personajes profundamente caracterizados, aunque de ellos sepamos poco. Y el humor surge de lo inesperado, de la imaginación, de la perplejidad, como una explosión final.

La canción también es un género que, por su brevedad, se presta a este juego de efectos. En contraposición con la poesía, por lo general (remárquese 'por lo general') más reposada, más concienzudamente profunda, más reflexiva, la canción presenta historias o expresa sentimientos de una manera más sencilla, o peor, más simple. Quizás por ello, junto con las grandes máquinas de difusión, es por lo que llega con más facilidad al colectivo consumidor.

Sin embargo, hay cruces evidentes. Ciertamente, existe la poesía popular y existe la canción poética. Javier Krahe es un rara avis en la música española. A medio camino entre la coplilla burlesca y la canción protesta, sus letras y sus sonidos están llenos de humor y de acidez; detenerse en el sarcasmo krahesiano (no kraussiano) significa bascular entre el placer intelectual y el descojone: "sería algo inefable / cambiar la torpe realidad, / y ser o Borges o bailable"... por ahí anda.


"Gracias a que mi musa se las da de cerebral,
son pobres mis compases para expresión corporal;
no danzarán mis prosas las reinas de discoteca,
no vendrán los carrozas a hacer su gimnasia sueca.
Y es una pena, la verdad,
porque sería algo inefable
cambiar la torpe realidad,
y ser o Borges o bailable.
Pues qué penita, qué dolor,
pues qué penita, que dolor,
no tendré el Nóbel, no señor".



La fotografía de Robert Doisneau retrata lo cotidiano parisino con tal capacidad de sugerencia que sus imágenes han contribuido a la construcción del imaginario de París como la ciudad eternamente bohemia, como la ciudad del amor, París dentro de una belle époque permanente. Y sus personajes, los prototipos de parisiens. Esta concierge, a la puerta de la portería, cuestionando con la mirada por encima de las gafas, extrañada e inquisidora, con su pose, activa en el observador todo un torrencial de personalidad, evoca una sensación de control, de observación, de vigilancia que fluctua, también, entre el desasosiego y el humor, entre la intranquilidad y la burla.

viernes 10 de octubre de 2008

Amores, por Luis Mateo Díez




Cuando Amparo me dijo que no me quería, después de seis meses de tenaz noviazgo, me recluí en casa de mi tía Eredia por espacio de tres meses.

El amor de Luisina un año más tarde vino a curar aquella herida que seguía sin cerrarse. Fue un tiempo corto, eso sí, de felicidad e ilusiones. Entender la decisión de Luisina de abandonar el mundo para profesar en la Esclavas me costó una úlcera de duodeno. A mi natural melancolía se unió esa tristeza sin fondo que ni los auxilios espirituales logran paliar.

Irene llegó a mi vida en un baile de verano al que mi amigo Aurelio me llevó como quien dice a punta de pistola. Que dos años más tarde aquella tierna seductora se fuese precisamente con Aurelio, yugulando a un tiempo amor y amistad, fue lo que provocó, en el abismo de la desgracia sentimental, mi hospitalización.

Antonia era una enfermera compadecida que me sacó a flote usando todos los atributos que una mujer puede poseer. El amor del enfermo es un amor sudoroso y lleno de pesares, más frágil que ninguno. Cuando una tarde vi a Antonia y al Doctor Simarro besándose en el jardín me metí para el cuerpo un tubo de aspirinas. Gracias como siempre a mi tía Eredia, culminé tras la crisis la desolada convalecencia y, cuando definitivamente me sentí repuesto, comencé a considerar la posibilidad de retirarme del mundo, habida cuenta de que mis convicciones religiosas se habían fortalecido.

Fue entonces cuando me escribió Amparo reclamando mi perdón y reconociendo la interpretación errónea que había hecho de su amor por mí. Nos casamos en seguida y todo iba bien hasta que Luisina, que colgó los hábitos, volvió para recuperar mi amor e Irene y Antonia, bastante desgraciadas en sus respectivos derroteros sentimentales, regresaron para restablecer aquella fidelidad herida convencidas, cada una por razones distintas, de que único amor verdadero era el mío.

Mi tía Eredia anda la mujer muy preocupada y yo, como dice mi amigo Gonzalo, sobrellevo con astucia y aplomo desconocidos mi destino, trabajando en tantos frentes a la vez. Y me voy convenciendo de que existe una rara justicia amorosa que nos hace cobrar los abandonos, aunque su aplicación puede acabar resultando perjudicial para la salud.


(Amores, Luis Mateo Díez)
(Touch, Sara Saudkova)


***


"Lo nuestro duró lo que duran dos peces de hielo en un wisky on the rocks.
En vez de fingir o estrellarme una copa de celos, le dio por reír.
De pronto me vi como un perro de nadie ladrando a las puertas del cielo."
(19 días y 500 noches, Joaquín Sabina)

martes 7 de octubre de 2008

Del ajedrez al zoquete





AJEDREZ: masacre venerada por los racionalistas. Si fuera un videojuego, lo denunciarían.


AMANECER: ocaso del noctámbulo.


BÍPEDO: criatura que hubiera preferido volar.


CORRECCIÓN: fase principal de la escritura, tímidamente completada por la fase de redacción.


CUENTO: felicidad portátil. No vende nunca, salvo si se intenta.


DEMAGOGIA: amor a primera vista. Después cierra los ojos.


ESCUCHAR: acción y efecto de prepararse para interrumpir.


EURÍBOR: decimotercer signo zodiacal.


FÉMINA: mujer prehistórica.


GUERRA: [artículo suprimido]


HISTORIA: aquí, ahora.


IGLESIA: con mayúsculas, asociación bancaria de crédito variable. // 2. Con minúsculas, monumento tranquilo.


JUDIO: patriota de cualquier parte.


KAMIKAZE: sujeto inconfesablemente esperanzado en sobrevivir.


LECTOR: figura mitológica creada por los editores.


LÍBIDO: cultura general del cuerpo.


MELANCOLÍA: música con pensamiento.


MIRADA: búsqueda de un objeto que no estaba antes.


NORMALIDAD: extravagancia insistente.


ÑOÑERÍA: bobada impronunciable.


ORINA: oro de los bajos fondos.


PEREZA: fuerza que guía todas las grandes cosas que no hacemos.


POLÍTICA: campaña electoral esporádicamente interrumpida por la acción de gobierno. // 2. Supermercado de personalidades.


QUERER: afecto extraño hacia alguien que no es uno mismo. // 2. Causa del no poder.


RETÓRICA: debilidad moral que se manifiesta en la obtención de una plaza universitaria. // 2. Arte dialéctico ignorado en las universidades.


SEXO: episodio carnal ajeno contemplado por uno o más espectadores.


TEMOR: certeza incierta. // 2. ~de Dios: ídem.


UTILIDAD: virtud profunda de la belleza.


VENTANA: hueco que comunica el afuera y el afuera.


WATERPOLO: intención manifiesta de ahogar al prójimo por pelotas.


YATE: millonario a la deriva.


ZOQUETE: calcetín humillado.


(Barbarismos, Andrés Neuman, ABCD las artes y las letras)
(Fotografía: Praga, 2007)
(Música: The Sunday Drivers, On my mind)

jueves 2 de octubre de 2008

El beso de la mujer araña




-Bueno, con ese instrumento tocan una melodía muy triste. Él, con una navaja, escribe sobre una mesa que está llena de inscripciones de corazones, nombres y también groserías, ahí escribe la letra para esa canción y la canta. Dice así… « … cuando te hablen de amor, y de ilusiones… y te ofrezcan un sol y un cielo entero, si teacuerdas de mí… ¡no me menciones! porque vas a sentir… amor del bueno. … Y si quieren saber de tu pasado, es preciso decir una mentira, di que vienes de allá, de un mundo raro », y se la imagina a ella, mejor dicho, la ve en el fondo de ese vaso de aguardiente, y ella se va agigantando, hasta ser de tamaño natural y pasearse por ese boliche miserable, y mirándolo ella le canta completando el verso… « … que no sé qué es penar, que no entiendo de amor, y que nunca he llorado… », y entonces él mirándola le canta, entre todos esos borrachos que ni siquiera lo oyen o lo ven, « … porque yo donde voy, hablaré de tu amor, como un sueño dorado… », y ella sigue « … y olvidando el rencor, no dirás que mi adiós te volvió desgraciado… » y él entonces acaricia el recuerdo transparente de ella, sentada allí al lado de él en la mesa, y le sigue cantando « … y si quieren saber de mi pasado, es preciso decir otra mentira, les diré que llegué de un mundo raro … », y mirándose los dos con lágrimas en los ojos, siguen a dúo en voz muy baja, que es como un susurro apenas, « … que no sé del dolor, que triunfé en el amor, y que nunca he llorado … », y al secarse él las lágrimas, porque le da vergüenza ser hombre y estar llorando, ve más claro y no está ella a su lado. Y desesperado agarra el vaso para empinárselo, y no ve reflejado más que a él mismo todo desgreñado ahí en el fondo del vaso, y entonces con todas sus fuerzas tira el vaso contra la pared, y lo hace añicos.

-¿Por qué te callás?

-…

-No te pongas así…

-…

-¡Carajo!, te he dicho que hoy acá no entra la tristeza, ¡y no va a entrar!

-No me sacudas así…

-Es que hoy le vamos a ganar a los de afuera.

-Me asustaste.

-No te me pongas triste, ni te asustes…, lo único que quiero es cumplirte la promesa. Y hacerte olvidar cualquier cosa fea. Yo esta mañana te di mi palabra que hoy no vas a pensar en nada triste. Y te lo voy a cumplir, porque no me cuesta nada. Es tan fácil hacerte olvidar a vos las cosas tristes, … y mientras esté a mi alcance, por lo menos en este día, … no te voy a dejar pensar en cosas tristes.


(El beso de la mujer araña, Manuel Puig)
(Canción: Yo te diré, Marina Rossell)

sábado 27 de septiembre de 2008

Jorge Teillier y el larismo





ERAS UNA CANDELILLA EN TU CASA


Eras una candelilla en tu casa
O si querías una estrella errante en el cielo
En la casona
Yo te buscaba
Tropezando
Con un caballo de madera inmóvil desde la muerte de los hermanos
Con mis zapatos hundiéndose en el aserrín de los títeres
Y las muñecas de cabeza rota
Y tú ríes
Porque despierto
Y tú sabías
Que despertaría para seguir soñando contigo
Y sólo me queda
Esperar en vano el timbre del cartero
Y me despierta
El ruido de los vendedores de gas
La casona se la llevó la última crecida
Nunca supe cuál era tu pieza
Nunca supe cuál era la ventana oculta
Por la que te asomabas
La ventana cerrada que nos unía para siempre
En un siempre que nunca ha sido siempre.



(En el mudo corazón del bosque -1997-, Jorge Teillier)
(Fotografía: Willy Ronis)
(Canción: Negra sombra, Luz Casal)


***


En la casona acrónica de la infancia, permanecen tiritando las candelas o las estrellas (si es que en algo se distinguen), azules, a lo lejos. La memoria sublima como una fotografía en sepia ciertos instantes de la infancia que se convierten en eternos, y los elementos atrapados se elevan a la categoría de mito.

La casona de la infancia guarda las realidades y las fantasías de un tiempo en que el mundo se desplegaba en dimensiones sucesivas, en planos superpuestos y caprichosos. Y en esa casona se podría ser candelilla o estrella, ahora lo recuerdo, como la luz de la luz de un paraíso que sólo se llora cuando se ha perdido.

Un hombre lo llora. Y recuerda cómo la última crecida se llevó la casona, el torrente implacable del tiempo, de la vida, de la misma manera que el agua arrastró todo el pasado. Lo que queda son despojos, muñecas de cabeza rota, caballos de madera inmóviles, aserrín de los títeres... y el sueño de soñar con todo ese espacio onírico, imaginado ya, de la memoria.

Ahora se despierta con el ruido de los vendedores de gas, y se sabe nostálgico, y se sabe perdido. Quizás se siente engañado porque aquella ventana que los iba a unir para siempre les prometió un siempre "que nunca ha sido siempre".

lunes 22 de septiembre de 2008

Dioses muertos, héroes, por Juan Carlos Onetti




-Debe haber visto el nombre en los diarios, tal vez se acuerde. Era el mejor jugador de básquetbol, todos dicen, internacional. Jugó contra los americanos, fue a Chile con el seleccionado, el último año.

El último año debió haber sido aquel en que se dieron cuenta de que la cosa había empezado. Sin alegría, pero excitado, pude explicarme la anchura de los hombros y el exceso de humillación con que ahora los doblaba, aquel amasado rencor que llevaba en los ojos y que había nacido, no sólo de la pérdida de la salud, de un tipo de vida, de una mujer, sino, sobre todo, de la pérdida de una convicción, del derecho a un orgullo. Había vivido apoyado en su cuerpo, había sido, en cierta manera, su cuerpo.

Acepté una nueva forma de lástima, lo supuse más débil, más despojado, más joven. Comencé a verlo en alargadas fotos de 'El Gráfico', con pantalones cortos y una camiseta blanca inicialada, reodeado por otros hombres vestidos como él, sonriente o desviando los ojos con, a la vez, el hastío y modestia que conviene a los divos y a los héroes. Joven entre jóvenes, la cabeza brillante y recién peinada, mostrando, aun en la grosera retícula de las sextas ediciones, el brillo saludable de la piel, el resplandor suavemente grasoso de la energía, varonil, inagotable.

(...)

Podía verlo correr, saltar y agacharse, sudoroso, crédulo y feliz, en canchas blanqueadas por focos violentos, seguro de ser aquel cuerpo largo y semidesnudo, convencido de la eternidad de cada tiempo de veinte minutos y de que el nombre que gritaba la multitud con agradecimiento y exigencia servía para expresarlo, mencionaba algo real y perdurable.


(Los adioses, J.C. Onetti)
(Giraluna, L.E. Aute)

***

De creerse inmortal, pasó a dejarse morir resignado en un sanatorio. Así es el héroe de Onetti, el ángel caído, el dios crucificado, el todopoderoso derrotado. Un camarero observa cómo aquel jugador grandioso se va hundiendo en la oscuridad de la enfermedad y en el infierno de quedarse solo.

De las grandes divas (Edith Piaf, Marylin Monroe, ...) hasta los pequeños héroes onettianos de a pie, estos dioses muertos saborean la derrota recordando lo grandes que fueron. Y saberse humanos, frágiles, heridos tras caer del olimpo del éxito y de la gloria, tras perder "una convicción", el "derecho a un orgullo".

lunes 15 de septiembre de 2008

No te alejes del mundo




PRÓLOGO

Ahora, cuando todo está acabándose, voy a escribir todo aquello que merece la pena ser recuperado de mi vida, aquello que salvaré de las llamas, de los agujeros oscuros del olvido. Porque la vida empieza a cambiar con rapidez, quiero dejarme llevar teniendo mi cuerpo bien atado a lo que fue. Porque la vida empieza a cambiar, debo abandonar mi casa y mi conciencia y construir otra cosa al otro lado de la puerta. Cuando corro el riesgo de convertirme en otro, voy a escribir todo lo que he sido y todo lo que he dejado de ser.

Hasta hoy ninguna de las profecías se habían cumplido, la vida no se resumía en una rueda implacable que avanzaba a pesar de la voluntad de los hombres. Para mí había sido una plácida acumulación de lugares y de personas. Para mí había sido un florecimiento de promesas alegres que cumpliría a placer. Pero ya no es así. La he visto avanzar, retorciéndose, crujiendo de dolor, y temo que una tras otra se vayan cumpliendo, tal y como han repetido las personas que han reflexionado tristemente de la vida, temo que tras la sumisión a esas leyes, tenga que darles la razón a todas ellas. Una nueva generación viene y habrá que cederles el lugar, y mudarnos nosotros al lugar de nuestros padres, que morirán un día sin habernos enseñado todo.

Ese es el momento que espero, el que está llegando irremediablemente, el que me empuja dejar de ser y a empezar a serme, el que me obliga a escribir un autorretrato de prevención contra el futuro. A unos les diré, no escribo por nostalgia, sino por miedo. A los otros, no escribo por miedo, sino por nostalgia. Evidentemente, de nostalgia y de miedo sufro. Son las dos pulsaciones que me invaden y que se quedarán en estas palabras como el lodo de un pantano o el poso de un café.

(No te alejes del mundo, JMR)
(Fotografía: LIMONSIFON)


***

"es la vida como un robo
a lo que el tiempo deshace"

(En la vida todo es ir, Joan Manuel Serrat)

miércoles 10 de septiembre de 2008

Del alcohol a la zoofilia




ALCOHOL: en el argot universitario, materia troncal.


ATENCIÓN: moral del narrador. // 2. ~médica: eutanasia muy lenta.


BONDAD: análisis apresurado.


CANCIÓN: fragmento de alegría.


COITO: sinopsis argumental.


DINERO: amor verdadero. // 2. En el argot masónico, Espíritu Santo.


DÓLAR: subconsciente colectivo.


EMPLEADO: en el argot laboral, materia reciclable.


ESPEJO: vivienda ajena.


FAMILIA: conjunto de soledades genéticamente agrupadas.


GUIÓN: todo aquello que podría haber sido película.


HUMOR: fluido interno de la tragedia.


IMPUESTO: bendición colectiva disfrazada de castigo individual.


JIRAFA: mamífero elevado, al contrario que el humano.


KEBAB: comida rápida cocinada por el enemigo de la comida rápida.


LABERINTO: camino más corto para extraviarse.


MAR: evidencia navegable. No tiene culpa de los poetas.


MONARQUÍA: sistema que garantiza la igualdad entre vasallos.


NALGA: mitad interesante del asiento.


OMBLIGO: región más superpoblada del planeta. // 2. Cerradura para expiarse a sí mismo.


PENALTI: bendición que fácilmente, como en la vida misma, puede convertirse en maldición. // 2. Aforismo de once metros.


PERSONAJE: benefactor narrativo. He intentado examinarlo varias veces. // 2. ~secundario: protagonista momentáneo. Recibe también el nombre de estrella fugaz.

QUISTE: preámbulo trágico.


ROCK: el ruido nuestro de cada día.


RUTINA: carrusel de matices subestimados por su protagonista.


SÍNTESIS: texto larguísimo, camuflado.


TRABAJO: antónimo de 'explotación'.


TRADUCCIÓN: ficción original basada en hechos lingüísticos reales.


UNIVERSO: embotellamiento. // 2. ~propio: en el argot crítico, autor que se resiste a pensar en el prójimo.


VIRGINIDAD: carencia disfrazada de atributo.


WIKIPEDIA: jamás ser ignorantes fue tan cómodo.


YEMA: radar de mano.


ZOOFILIA: doctrina que predica el amor entre semejantes.



(Barbarismos, Andrés Neuman, ABCD las artes y las letras)

***

Greguerías virtuales: agudas, breves, tecnológicas y fugaces.
Como el tiempo, internet todo lo borra.
Como internet, en la imagen se ve una puerta en medio de un agujero.

Coge la guitarra, Kiko Veneno.

viernes 29 de agosto de 2008

José Martí y Coney Island (oxímoron)




En los fastos humanos, nada iguala a la prosperidad maravillosa de los Estados Unidos del Norte. Si hay o no en ellos falta de raíces profundas; si son más duraderos en los pueblos los lazos que ata el sacrificio y el dolor común que los que ata el común interés; si esa nación colosal lleva o no en sus entrañas elementos feroces y tremendos; si la ausencia del espíritu femenil, origen del sentido artístico y complemento del ser nacional, endurece y corrompe el corazón de ese pueblo pasmoso, eso lo dirán los tiempos.

Hoy por hoy, es lo cierto que nunca muchedumbre más feliz, más jocunda, más bien equipada, más compacta, más jovial y frenética ha vivido en tan útil labor en pueblo alguno de la tierra, ni ha originado y gozado más fortuna, ni ha cubierto los ríos y los mares de mayor número de empavesados y alegres vapores, ni se ha extendido con más bullicioso orden e ingenua alegría por blandas costas, gigantescos muelles y paseos brillantes y fantásticos.

Los periódicos norteamericanos vienen llenos de descripciones hiperbólicas de las bellezas originales y singulares atractivos de uno de esos lugares de verano, rebosante de gente, sembrado de suntuosos hoteles, cruzado de un ferrocarril aéreo, matizado de jardines, de kioscos, de pequeños teatros, de cervecerías, de circos, de tiendas de campaña, de masas de carruajes, de asambleas pintorescas, de casillas ambulantes, de vendutas, de fuentes.

Los periódicos franceses se han hecho eco de esta fama.

De los lugares más lejanos de la Unión Americana van legiones de intrépidas damas y de galantes campesinos a admirar los paisajes espléndidos, la impar riqueza, la variedad cegadora, el empuje hercúleo, el aspecto sorprendente de Coney Island, esa isla ya famosa, montón de tierra abandonado hace cuatro años, y hoy lugar amplio de reposo, de amparo y de recreo para un centenar de miles de neoyorquinos que acuden a las dichosas playas diariamente.


(Crónicas, José Martí)
(Fotografía: Coney Island, 1945)
(Imagen: Bansky)
(Música: Kinks, Lola)

***

Antes de convertirse en el ideólogo oficial de la independencia cubana, José Martí vivió muchos años fuera de Cuba. Antes de cantar aquello de “con los pobres de la tierra / quiero yo mi suerte echar”, José Martí dio cuenta de la prosperidad y de los faustos de los países del norte.

Martí vivió durante años en los Estados Unidos y escribió más de 400 crónicas para periódicos latinoamericanos sobre los logros arquitectónicos, sobre las maravillas de la modernidad, sobre el nuevo estilo de vida urbano, sobre el American Way of Life naciente. Así, retrató la modernidad americana al admirar el puente de Brooklin o este centro de ocio de Coney Island.

En su intento de librarse de los complejos de subordinación, la clase burguesa de las naciones latinoamericanas del siglo XIX vieron en los Estados Unidos y en Europa los modelos de naciones modernas a los que ellas aspiraban. La riqueza, la moda, las costumbres, todo fue objeto de investigación y de admiración. Muchos estadistas defendieron la necesidad de mezclarse con esas razas superiores para hacer florecer esos países recién independizados.

Y aunque muchos intelectuales ya intuían el alma depredadora de los “hermanos del Norte”, todos quedaban fascinados ante la imagen poderosa de los rascacielos de Manhatan. Si los Estados Unidos tienen o no “no en sus entrañas elementos feroces y tremendos”, eso “lo dirán los tiempos”, anunció Martí como una profecía. Si el vecino formidable es capaz de aplastar con sus botas de marine toda ilusión de política local, eso “lo dirán los tiempos”. Si esa América del Norte es capaz de financiar golpes de Estado, juntas militares asesinas, campañas de evangelización sectarias, capaz de anular resultados electorales, de suprimir (con toda la dureza del verbo) presidentes o manifestantes, capaz de absorber las riquezas minerales, petrolíferas, naturales, eso “lo dirán los tiempos”.

A pesar de todas esas profecías, Martí se admiraba de la venta de felicidad que ese país ofrecía a sus ciudadanos, esa inocencia infantil de los kioscos y los paseos, esa promesa de abundancia de los vapores y los puentes, esos domingos de descanso y recreo en Coney Island. El mundo abría la boca ante la felicidad.



domingo 24 de agosto de 2008

Celos del aire, José López Rubio




ENRIQUE: Celos en el buen sentido de la palabra. Hasta luego.



(Sale por la izquierda. ISABEL y BERNARDO le ven salir y se miran después. Dan tiempo a que ENRIQUE no les pueda oír. BERNARDO está inquieto.)



BERNARDO: (En voz baja, receloso.) ¿Estás segura de que no sospecha nada?

ISABEL: ¿No lo ves?

BERNARDO: Porque lo veo, me parece imposible que...



(ISABEL se acerca a BERNARDO amorosamente y le pone un dedo en los labios.)



ISABEL: No temas. Tiene demasiada imaginación para fijarse en lo que está delante. Nunca lee un libro como debe leerse. Mira las páginas nada más, y las comprende, sin detenerse en las palabras. Cuando hablo con él, me contesta a lo que aún no le he dicho.

BERNARDO: Porque sabe lo que le vas a decir...

ISABEL: Porque prefiere inventar. No escucha nunca, porque se está escuchando a sí mismo. En los conciertos se tapa los oídos con una música que le suena a él dentro. En el teatro ve otra comedia distinta a la que se está representando...

BERNARDO: ¿Pero no tiene ojos?

ISABEL: Tiene siempre delante de los ojos un espejo, donde se está mirando a todas horas, en todas las cosas...

BERNARDO: ¿Y cuando está contigo?

ISABEL: Menos aún. ¿No comprendes? Para él yo no soy sino su propia pasión. Conmigo, él se sigue amando en mí... Por eso no hemos tenido hijos...

BERNARDO: Pero si te tiene a su lado...
ISABEL: Su lado está siempre lejano.



(...)



ISABEL: Enrique no resultó ser el que yo creí que era cuando me casé. Para conquistar a una mujer, el hombre representa un papel que se cansa de seguir interpretando ya conseguido su objeto. Hasta después de nuestra boda yo no conocí bien a mi marido. Y cuando se conoce bien a una persona, es que se descubre que es otra distinta. A esa otra persona, a ese hombre distinto, yo no le debía amor ni fidelidad. Yo no les prometí nada a los defectos a las manías, a los egoísmos... Yo no me había casado con lo que ignoraba...



BERNARDO: Y entonces te fijaste en mí...



ISABEL: Perdona. Me fijé en que te fijabas en mí. Hasta entonces me había respetado a mí misma. Me había resignado a soportar la farsa, a tomar cartas en ese juego que es la vida para él... Y, más tarde, a la humillación de oír, en sus comedias, las frases de amor que yo le había inspirado. En el mismo momento de decirlas, la profesión podía más que su amor. Las grababa en la memoria para poder comerciar con ellas, para ponerlas en otros labios, para otras mujeres... No me quería a mí sola. Les regalaba a sus mujeres inventadas las palabras que yo creí que eran solo mías... Es lo que deben sentir las mujeres cuando ven que otra mujer lleva sus alhajas, las que él le regaló... Cada escena de amor de sus comedias es una profanación de nuestras horas de amor. Me explico la vergüenza de las modelos, no de desnudarse delante del pintor, sino de verse en el cuadro, desnudas para siempre, aunque sea con otra cara.


(Celos del aire, José López Rubio)
(Música: Camarón de la Isla, Rosa María)

sábado 23 de agosto de 2008

Villancico de agosto



No es extraño que el villancico, en tanto que composición poética popular, fuera objeto de deseo del flamenco, en tanto que música popular. Además con un añadido, la tradición narrativa mítica del nacimiento de Jesús de Nazaret encajaba completamente con el imaginario cultural gitano, pueblo marginado, pueblo perseguido.

Por ello, los gitanos que cantaban al niño Dios no sólo cantaban a la divinidad, sino que se erigían ellos mismos como pueblo de culto, como raza áurea.

Es frecuente las imágenes cotidianas, los momentos lumínicos, los detalles de ternura (al margen de la ortodoxia bíblica se desarrolla toda una imaginería de leyendas, tradiciones e historias) pero, sobre todo, los rasgos raciales que identifican a Dios con el niño, y que identifican a Dios con el gitano.

(Música: Villancico, La Paquera de Jerez)

martes 12 de agosto de 2008

Roque Dalton, poesía salvadoreña





falitos
salivitas
deditos
culitos
lengüitas
olorcitos
ruiditos
suspiritos
mamacita
papacito

Y las muñecas se quedan para siempre solas
y las pistolas del Llanero Solitario se pudren
Hasta que se da cuenta una mamá


***

El poeta salvadoreño Roque Dalton fue conocido por su poesía revolucionaria (¿para qué sirve la poesía revolucionaria? ¿para crear poetas o para crear revolucionarios?). Se convirtió en consigna más allá de su Salvador de origen y fue gritado en Nicaragua, Uruguay, Argentina y en la América pisoteada por los militares y burócratas.

Roque Dalton se dio cuenta de que las niñas de su tiempo habían crecido, en contra de lo que pensaban sus mamás, y que emitían 'gemiditos' (en diminutivo ñoño) de placer a escondidas. Igual que el pueblo tonto, tratado de tonto, tratado en dimutivo, que, mientras los entretenían con muñecas y llaneros solitarios, organizaban una revolución orgiástica contra las oligarquías y las dictaduras. Las niñas y el pueblo jugaban con cosas de mayores.

***



SOBRE UN SUICIDIO

Una bandera de pétalos de terciopelo
más horripilante que la humildad;
las alas del tecolote familiar
que atravesó ríos nadando, montañas caminando,
témpanos de hielo a saltitos;
el lastre de la virginidad:
tales eran las riquezas de la muchacha.

Y una manera muy peculiar de comprender las sugerencias:
le dijeron que se atara el cinturón, que no fumara
y se lanzó hacia la calle, doce pisos abajo.


***

Era necesario acabar con todas las estructuras burguesas elitistas para llevar a cabo la Revolución. La mujer debía salir de casa, debía fumar, debía estudiar, debía trabajar; su participación se hizo fundamental en la lucha política.

Pero incluso más allá del imperativo político, la mujer debía ser libre por dignidad. Las mentalidades se combaten con poesía combativa, de choque, de impacto, como la caída imprevista de los doce pisos en el último verso. La poesía, la poesía...


***



AMÉRICA LATINA

El poeta cara a cara con la luna
fuma su margarita emocionante
bebe su dosis de palabras ajenas
vuela con sus pinceles de rocío
rasca su violincito pederasta.

Hasta que se destroza los hocicos
en el áspero muro de un cuartel.



***

El campesino se convierte en guerrillero cuando le destrozan los los hocicos en el áspero muro de un cuartel. El obrero se convierte en guerrillero cuando le destrozan los hocicos en el áspero muro de un cuartel. El estudiante se convierte en guerrillero cuando le destrozan los hocicos en el áspero muro de un cuartel. El intelectual se convierte en guerrillero cuando le destrozan los hocicos en el áspero muro de un cuartel. El poeta se convierte en guerrillero cuando le destrozan los hocicos en el áspero muro de un cuartel. La poesía política nace de la necesidad de gritar que ya no valen las citas, las paráfrasis, las metáforas, el onanismo verbal.


***


DESPUÉS DE LA BOMBA ATÓMICA

Polvo serán, mas, ¿polvo enamorado?

***

Poesía con poesía. Poesía contra poesía. Poesía contra la muerte. Poesía contra el horror. Roque Dalton.

(Música: Marshall Tucker Band, Can't you see)

martes 5 de agosto de 2008

El llano en llamas





Después de tantas horas de caminar sin encontrar ni una sombra de árbol, ni una semilla de árbol, ni una raíz de nada, se oye el ladrar de los perros.


Uno ha creído a veces, en medio de este camino sin orillas, que nada habría después, que no se podría encontrar nada al otro lado, al final de esta llanura rajada de grietas y de arroyos secos. Pero sí, hay algo. Hay un pueblo. Se oye que ladran los perros y se siente en el aire el olor del humo, y se saborea ese olor de la gente como si fuera una esperanza.


Pero el pueblo está todavía muy allá. Es el viento el que lo acerca. Hemos venido caminando desde el amanecer. Ahorita son algo así como las cuatro de la tarde. Alguien se asoma al cielo, estira los ojos hacia donde está colgado el sol y dice: -Son como las cuatro de la tarde. Ese alguien es Melitón. Junto con él, vamos Faustino, Esteban y yo. Somos cuatro. Yo los cuento: dos adelante, otros dos atrás. Miro más atrás y no veo a nadie. Entonces me digo: "Somos cuatro." Hace rato, como a eso de las once, éramos veintitantos, pero puñito a puñito se han ido desperdigando hasta quedar nada más que este nudo que somos nosotros. Faustino dice: -Puede que llueva. Todos levantamos la cara y miramos una nube negra y pesada que pasa por encima de nuestras cabezas. Y pensamos: "Puede que sí." No decimos lo que pensamos. Hace ya tiempo que se nos acabaron las ganas de hablar. Se nos acabaron con el calor. Uno platicaría muy a gusto en otra parte, pero aquí cuesta trabajo. Uno platica aquí y las palabras se calientan en la boca con el calor de afuera, y se le resecan a uno en la lengua hasta que acaban con el resuello. Aquí así son las cosas. Por eso a nadie le da por platicar.


Cae una gota de agua, grande, gorda, haciendo un agujero en la tierra y dejando una plasta como la de un salivazo. Cae sola. Nosotros esperamos a que sigan cayendo más y las buscamos con los ojos. Pero no hay ninguna más. No llueve. Ahora si se mira el cielo se ve a la nube aguacera corriéndose muy lejos, a toda prisa. El viento que viene del pueblo se le arrima empujándola contra las sombras azules de los cerros. Y a la gota caída por equivocación se la come la tierra y la desaparece en su sed.


¿Quién diablos haría este llano tan grande? ¿Para qué sirve, eh? Hemos vuelto a caminar. Nos habíamos detenido para ver llover. No llovió. Ahora volvemos a caminar. Y a mí se me ocurre que hemos caminado más de lo que llevamos andado. Se me ocurre eso. De haber llovido quizá se me ocurrieran otras cosas. Con todo, yo sé que desde que yo era muchacho, no vi llover nunca sobre el llano, lo que se llama llover.


No, el Llano no es cosa que sirva. No hay ni conejos ni pájaros. No hay nada. A no ser unos cuantos huizaches trespeleques y una que otra manchita de zacate con las hojas enroscadas; a no ser eso, no hay nada. Y por aquí vamos nosotros. Los cuatro a pie. Antes andábamos a caballo y traíamos terciada una carabina. Ahora no traemos ni siquiera la carabina. Yo siempre he pensado que en eso de quitarnos la carabina hicieron bien. Por acá resulta peligroso andar armado. Lo matan a uno sin avisarle, viéndolo a toda hora con "la 30" amarrada a las correas. Pero los caballos son otro asunto. De venir a caballo ya hubiéramos probado el agua verde del río, y paseado nuestros estómagos por las calles del pueblo para que se les bajara la comida. Ya lo hubiéramos hecho de tener todos aquellos caballos que teníamos. Pero también nos quitaron los caballos junto con la carabina.


Vuelvo hacia todos lados y miro el Llano. Tanta y tamaña tierra para nada. Se le resbalan a uno los ojos al no encontrar cosa que los detenga. Sólo unas cuantas lagartijas salen a asomar la cabeza por encima de sus agujeros, y luego que sienten la tatema del sol corren a esconderse en la sombrita de una piedra. Pero nosotros, cuando tengamos que trabajar aquí, ¿qué haremos para enfriarnos del sol, eh? Porque a nosotros nos dieron esta costra de tapetate para que la sembráramos.


(Juan Rulfo, El llano en llamas)
(Música: Celso Piña, Cumbia sobre el río)



***


Los campesinos mexicanos vagaron durante años buscando un llano para trabajar la tierra. Rulfo escribió sobre ellos y los fotografió. A medida que se los tragaba, el desierto iba tomando su forma, o ellos iban tomando forma de desierto.


jueves 24 de julio de 2008

Contra la modernidad





El moderno es un progre que ha humedecido la sábana del desencanto corriéndose a la derecha. Digamos que el desencanto no es una patente socialista, no sólo el pecado de ese Adán comedor de manzanas militarizadas y otras frutas fácticas, sino todo el fantasma o espectro político. Vota libertad o España, lo único importante son slogans rimbombantes que una vez desteñidos, destilan idéntico significado: quítate tú para ponerme yo. Cualquier día lo bailarás a ritmo de rock.

Antes de que se me olvide, la derecha no es Alianza Popular, sino Adolfo Domínguez.

La posmodernidad, el prefuturo, la protomodernidad, es sólo una forma de vivir que abarca desde el sablazo hasta el asalto a la sucursal de la Caja de Ahorros. Es un trozo de permisividad. Es un todo lleno de nadas, un chicle que estira y encoge, una pelea entre la Filo y la Sofía, una ropita de quita y pon, una obsesión.

La posmo es la pasma de la cultura. El enciclopedismo pasa al cómic y los pensadores como Sádaba o Savater, entre candilejas, a ser Zsa Zsa Gabor, o sea, que todos somos un poco putas. Ya sabes, el componente lúdico, eros y tánatos, los tópicos típicos, primero cebas a los mitos y luego los matas. Aunque los sanmartines del moderneo no son ya tan drásticos, se respeta hasta la Santísima Trinidad porque, desde una perspectiva homosexual, está compuesta por el padre, el hijo y el pájaro.

Libertad sin ira, libertad sin alcohol, libertad en última instancia, para soportarte a ti mismo. (¡Qué carga más pesada!) Observa a un posmo, habla, acciona, baila, toma algo y… ¿Y?... A lo mejor hay que aturdirse quemando las horas.

El progre new look –que quiere decir calzoncillos limpios- empezó a pensar que el mundo no se terminaba en el Comité Central y se fue con la mochila a cantar Grándola Vila Morena a Lisboa y a la vuelta le puso un clavel a su novia de Acción Católica de toda la vida donde se lo tenía que poner. Luego se largó a Grecia y enseñó sus huevecitos de mutante en una playa nudista y después… Después ya había perdido el pelo de la dehesa y se tiró a una condesa. Así, más o menos, nació la posmo, la movi, que no tiene nada que ver con la mitología, y menos aún con la filosofía.

La posmodernidad para el que la trabaja. Deberías disfrutar por ello, es una de esas cosas a las que Fraga nunca podrá llamar mía.

La vida es aburridilla, todo tocino, escasea lo bueno, hay más jamonas que jamones, más dolores que gozos, más deberes que derechos. Por eso, amor mío, no debes ir al bingo, que es solución hortera y engañabobos, enfréntate al rollo a pelo y, si tienes un día libre y no sabes dónde meterlo, veintiuno cuarenta y dos veintitrés, más no porque me conozco, pero unas horas podrás soportarme.

(Contra la modernidad, Fernando Poblet-fragmentos)
(Música: Raffaella Carra, Explota)

***

¡ Beba Coca-Cola,
la chispa de la vida !


martes 22 de julio de 2008

Prisión Perpetua




Steve nunca supo que Morán me había contado la historia. Nos veíamos poco en aquel tiempo, unos días cuando yo volvía a Mar del Plata en las vacaciones. Lo encontraba en la mesa de Ambos Mundos, rodeado de dos o tres tipos que lo escuchaban y festejaban. Despreciaba a todos pero sobre todo se despreciaba a sí mismo. Parecía cada vez más cínico y más desesperado. El alcohol lo mantenía en un estado de perpetua exaltación. Hablaba como un predicador, como la mujer del párroco, en voz alta, pero sólo para sí mismo. Quizá también para mí. Yo no conocía el secreto, entonces podía creerle. En eso reside el arte de la ficción.

Me hablaba de su novela y me leía capítulos o versiones y me hablaba de sus proyectos de volver a Nueva York. Sólo los que mienten conocen la verdad. ¿Lo dijo Steve?

El autoengaño es una forma perfecta. No es un error, no se debe confundir con una equivocación involuntaria. Se trata de una construcción deliberada, que está pensada para engañar al mismo que la construye. Es una forma pura, quizá la más pura de las formas que existen.

¿Es posible la ficción de a uno? ¿O tiene que haber dos? El autoengaño como novela privada, como autobiografía falsa. Los actos más perfectos sólo tienen por testigo a quien los realiza. Un arte cuya forma no exige ser descubierta. Pero es difícil resistir la perfección sin dejar huellas. Steve fue capaz. Trabajó años en la soledad más plena y al final aniquiló todo lo que había hecho. Yo fui su cómplice. En realidad escribió para mí y vivió para la mujer que estaba en la cárcel. ¿O fue al revés?

Se mató en marzo de 1960. No quedó nada, pero nunca queda nada, salvo una cicatriz en la llanura. La sombra del iceberg de Hemingway en la claridad del agua.

(Prisión Perpetua, Ricardo Piglia)
(Sidelong glance, Robert Doisneau)
(Chipi, chipi, María Esther Zamora)

***

Ricardo Piglia habla de ficción, de escritura y de mentira como esquinas próximas de una misma figura. Digamos que la literatura es una mentira calculada y en dos direcciones: hacia el lector y hacia el propio escritor. La literatura es un engaño y un autoengaño, pero ¡cuánta verdad guardan ciertas mentiras! Si no, ¿por qué se iban a enojar estas personas de la fotografía mirando un cuadro?


Construir de manera fragmentada retazos de la propia vida. Así hace el protagonista de Prisión Perpetua y también Piglia en esta novela. El resultado es sólo la punta del iceberg (Hemingway dixit), una muestra mínima de todas las obsesiones, de todas las horas, de todos los trabajos del escritor. Para finalmente alumbrar una mentira. Pero una mentira que nos va construyendo, una mentira que nos configura, que engaña y se autoengaña.


"No podemos conocernos pero sí narrarnos" dijo el propio Piglia. Quizás porque al narrarnos nos fingimos y construimos: "me hablaba de su novela y me leía capítulos o versiones y me hablaba de sus proyectos de volver a Nueva York. Sólo los que mienten conocen la verdad"; literatura y vida mezcladas, verdad y mentira, realidad e imaginación: en eso reside el arte de la ficción...

domingo 20 de julio de 2008

Jose Emilio Pacheco II: la Poesía se hizo carne





CAVERNA

es verdad que los muertos tampoco
duran
ni siquiera la muerte permanece
todo vuelve a ser polvo

pero la cueva preservó su entierro

aquí están alineados
cada uno con su ofrenda
los huesos dueños de una historia secreta

aquí sabemos a qué sabe la muerte
aquí sabemos lo que sabe la muerte
la piedra le dio vida a esta muerte
la piedra se hizo lava de muerte

todo está muerto
en esta cueva ni siquiera vive la muerte





(Caverna, José Emilio Pacheco)
(Fotografías de archivo: Tlatelolco 1968)
(Photoespaña 2008: Guardia Civil española)
(Yo vengo a ofrecer mi corazón, Mercedes Sosa)




***

Hace 40 años cientos de estudiantes fueron masacrados en la plaza de Tlatelolco en la capital de México. Y el mexicano Pacheco cambió su poesía para hacerse testimonio, para hacerse expresión del horror y expresión de solidaridad.

Contra todas aquellas máquinas de represión nacional, Pacheco escribió, desfiante, su poema ALTA TRAICIÓN: "no amo mi patria./ Su fulgor abstracto / es inasible./ Pero (aunque suene mal) / daría la vida / por diez lugares suyos,/ cierta gente,/ puertos, bosques de pinos,/ fortalezas,/ una ciudad deshecha,/ gris, monstruosa,/ varias figuras de su historia,/ montañas/ -y tres o cuatro ríos". Negar el amor a la patria de manera tan explícita era toda una declaración de guerra contra el sistema gubernamental. Y sin embargo, ama lo más puro de su país.

La expresividad de los dos poemas se alcanza cuando se desvisten de todo artificio poético, la sinceridad se hace más fuerte cuanto más sencilla es la palabra (aunque suene mal); algunos poetas dicen que la mayor dificultad en poesía es hacer una poesía sencilla, humana, casi no-poesía. Pacheco revisa y revisa constantemente sus poemas, puliéndolos, descomplejizándolos, vaciándolos de artificio para llegar a la pureza. La humanidad del poema se da también en su forma. La sensación de imperfección, del error, de lo abrupto o de lo caótico se construye con la ausencia de puntuación, de reglas, de pausas... ¿Cómo preocuparse de las comas cuando el pueblo ha sido asesinado en la calle? "Un albañil cae de un techo, muere y ya no almuerza/ ¿Innovar, luego, el tropo, la metáfora?" decía también Vallejo.



Para Pacheco, México se volvió una caverna de sombras, de gritos y de muerte. O de mera muerte, que anulaba todo lo demás: el vacío absoluto, el silencio absoluto, "en esta cueva ni siquiera vive la muerte", "todo está muerto" porque lo ha matado el horror.

Y la imposibilidad de homenajes, de duelo, de gritar la injusticia, de echarle a la cara de los asesinos toda la rabia de la vida: "aquí están alineados/ cada uno con su ofrenda/ los huesos dueños de una historia secreta", una historia secreta porque la oficialidad es otra arma eficaz de destrucción de la verdad. Sólo la poesía encuentra el camino de la verdad, contra toda la muerte y su nada omnipotente.

Pacheco y otros escritores mexicanos alzaron la voz contra lo que estaba sucediendo en su país. Fueron testimonio, expresión, denuncia de todo lo que la Historia oficial pretendía ocultar. Estos trabajos de investigación (recopilación de documentos, fotografías, declaraciones,...) sirvieron para juicios posteriores, para no dejar morir la memoria, para vencer a la muerte, al menos en su consecuencia última, que es el olvido.

jueves 17 de julio de 2008

José Emilio Pacheco: terror de fin de siglo





FIN DE SIGLO

«La sangre derramada clama venganza».
Y la venganza no puede engendrar
sino más sangre derramada
¿Quién soy: el guarda de mi hermano o aquel
a quien adiestraron
para aceptar la muerte de los demás,
no la propia muerte?
¿A nombre de qué puedo condenar a muerte
a otros por lo que son o piensan?
Pero ¿cómo dejar impunes
la tortura o el genocidio o el matar de hambre?
No quiero nada para mí:
sólo anhelo
lo posible imposible:
un mundo sin víctimas.

Cómo lograrlo no está en mi poder;
escapa a mi pequeñez, a mi pobre intento
de vaciar el mar de sangre que es nuestro siglo

con el cuenco trémulo de la mano
Mientras escribo llega el crepúsculo
cerca de mí los gritos que no han cesado
no me dejan cerrar los ojos

(Fin de siglo, José Emilio Pacheco)
(Declaración de amor a Nicaragua, D.Viglietti y M.Benedetti)




***

El siglo XXI comenzó a definirse cuando la CNN emitía para todo el mundo las imágenes del segundo avión estrellándose en directo con la segunda torre gemela. Luego las luces en la noche de Bagdad, la guerra en el telediario como un film de Spielberg, la captura ante cámaras de Sadam Hussein (olvidaremos cómo se escribe), la salida en tecnicolor al balcón del Vaticano del barroco Benedicto XVI, Ingrid Betancourt bajando las escaleras del avión presidencial francés con la sonrisa liberada. Share 80%.

Nuevo siglo, en directo. Calculado en cifras, limitado en imágenes, comprado y vendido para lanzarlo como carne a los espectadores ávidos de escribir y grabar y reproducir su siglo.

Y José Emilio Pacheco hablando de la violencia del fin de siglo. ¿Qué queda de ello? Evidentemente, todo. Seguimos con la sangre de la venganza, seguimos con la negación cainita del hermano, seguimos con los genocidas, seguimos con la muerte de hambre... Seguimos con la fotografía en que una familia espera asustada dentro de casa, reunida, la llegada de lo fatal. Hay a quien el miedo no se lo quita la tecnología.

Pedir un mundo sin víctimas es demasiado. Necesitamos víctimas. Necesitamos filmar esas víctimas, ese otro mundo que no somos nosotros, que nos justifica. De ello se hablaba en otro blog:
(http://lajefadetodoesto.wordpress.com/2008/06/27/creando-conciencias-salvando-el-mundo/).

Pacheco, de a poquito, silencioso, con tono menor, pretende vaciar el mar de sangre de nuestro siglo, con poesía, sin publicidad ni patrocinadores, con poesía. Pretende atarnos otra vez a la realidad del aire, del suelo, de los gritos... no de las imágenes escogidas. Porque en la noche siguen llegando "los gritos que no han cesado", que "no me dejan cerrar los ojos". Porque el opio nos está durmiendo. Y en la noche sigue habiendo gritos.

Manifiesto: 1/5



Escribí un poema que se titulaba Te quiero y que empezaba con la afirmación siguiente: -Te odio. Luego tenía, al final de la frase, una marca que indicaba ‘nota a pie de página’. En ella explicaba varios de los aspectos fundamentales de esta nueva poética. Era un poema que revelaba tras de sí todo un conjunto de principios y reglas, no sólo sobre el amor, sino también sobre el hecho de escritura. Este poema era la plasmación exacta de todo mi manifiesto estético. El poema terminaba ahí, evidentemente. En esa nota al pie de página hablaba, como digo, de mis premisas de creación.

En primer lugar, por pertenecer a la posmodernidad, un texto debía ser breve y directo, como un latigazo (si había suerte, el golpe repetía otro anterior y azotaba una herida tierna –eso es la identificación del lector con lo leído-); no olvidemos que el posmodernismo se nutre de los anuncios publicitarios, de los eslóganes, de la imagen más que en el texto, del impacto más que de la reflexión, de los lugares comunes como factor seguro de comunicación entre texto/mensaje y receptor. Por ello, mi poema comenzaba con una afirmación (eslogan) de odio (impacto) sin rodeos, clara, directa (-Te odio).


[(Música: Alex Beaupin, Je n'aime que toi)]

Manifiesto: 2/5

En segundo lugar, por haber superado muchísimas etapas graves de creación literaria, después de inventar mil caminos para contar, se inventó la elipsis como método de estimulación para la construcción de la acción. Genialidad, por supuesto. Y, como enamorado de las elipsis y de los silencios, trabé un esquema simple para expresar toda una situación compleja: un título cuya afirmación era negada por la primera frase de la composición. Es decir, tras un esquema simple: título A, cuerpo del poema NO A (título AMOR, cuerpo ODIO), el lector infería una expresividad bien compleja, como es natural en los poemas contemporáneos. El amor se expresaba en una afirmación despectiva, como nos señalaba el título del poema (aquí reivindico la importancia del título como parte integrante y fundamental de una obra artística: son deleznables títulos Artículo determinante + sustantivo común, y son dignos de alabanza, ya por sí solos, los atrevidos y juguetones: Amor de don Perlimpín con Belisa en su jardín, es el ejemplo clave de este principio. Naturalmente, mi título no es de los atrevidos, en cuanto que consideré oportuno que primaba el hecho reivindicativo por encima del estético).

Manifiesto: 3/5

En tercer lugar, un rasgo fundamental era el trabajo con el lenguaje. El posmodernismo nos ha legado, en este campo, dos reglas difíciles de superar. La primera de ellas es la de acabar con todo refinamiento excesivo, con toda pirueta imposible, con todo edulcorante ruidoso: por ello, el lenguaje escogido es de una llaneza que roza la grosería, y no se pierde en alambicadas disquisiciones sobre el amor, un tema que se presta demasiado a ello. La segunda regla tiene una explicación razonada histórica y sociológicamente: ya en el siglo XV, la poesía de cancionero (buena parte dedicada al amor) presentaba un modo correcto de comportamiento entre los amantes, esto es, unas formas estipuladas de actuación del hombre con respecto a la mujer y de la mujer con respecto al hombre; pautas, guías, manuales,… pues bien, el posmodernismo, la sociedad de masas, la disolución de la autonomía intelectual ha llevado a continuar con este método: los diálogos de las películas más difundidas, las letras de las canciones más conocidas, los modelos representados en la televisión y demás, actúan como modelos de comportamiento en las relaciones afectivas entre personas (y animales); la consecuencia más negativa es la simplificación de los sujetos actantes, la eliminación de la complejidad en la conciencia del sujeto y el deterioro de las relaciones personales, que se convierten simplemente en un intercambio de frases hechas, como por ejemplo ‘te quiero’ o ‘te odio’.

Manifiesto: 4/5

En cuarto lugar, los rasgos formales de la composición también habían merecido un cuidado especial, como se puede ver. El poema se divide en dos bloques enfrentados: cada uno consta de tres sílabas; acentuando la del medio; el principio y el final son idénticos (te +…+o); entre ellos media simplemente un guión, con dos funciones, una para separar formalmente un bloque de otro, y otra para marcar que la primera frase del poema es una frase emitida por un sujeto en diálogo o monólogo (según la inferencia del lector, como hemos apuntado). En definitiva, el poema consta de dos bloques formalmente paralelos, pero opuestos en cuanto al contenido. Cabe señalar, y esto no es nuevo en nuestra poética, que los aspectos formales serán relevantes siempre que complementen los aspectos de contenido de la composición. En este caso son fundamentales para señalar la equivalencia o, al menos, correspondencia entre el amor y el odio, como dos sentimientos que caminan paralelos, muy próximos, aunque sus contenidos semánticos se opongan y contradigan.

Manifiesto: 5/5

En quinto y último lugar, en referencia al contenido, quiero añadir, aunque no sea uno más de los lectores del poema (ya no hay dueño, R.Barthes, el autor murió) que la visión del amor propuesta, y en parte ya se ha comentado en el párrafo anterior, es la combinación y fusión entre dos polos opuestos: el amor y el odio; el amor como generador de las grandes pasiones del hombre que se concretan tanto en lo positivo como en lo negativo, que están al mismo nivel y al mismo alcance. Este comentario quinto sobra, en cuanto a que no es científico reflejar opiniones sobre una composición, pues no deja de ser la concepción subjetiva de una expresión en potencia.

Termino y firmo con seguridad mi tratado, señalando como último precepto a tener en cuenta en esta época re-posmoderna que tiene mayor valor el estudio y la teorización de la obra de arte que la obra misma, pues la reflexión sobre ella construye, hoy en día, su justificación, no la obra artística en sí.

jueves 10 de julio de 2008

Lo fatal de Rubén Darío y no saber adónde vamos





LO FATAL

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura, porque ésta ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos...!

(Rubén Darío, Lo fatal)
(Fotografía: Sebastiao Salgado, Serbia)
(Raphaël, Shengen)





***

En la fotografía Rubén Darío luce el traje de gala de embajador nicaragüense en Madrid. El sombrero y la espada junto al terciopelo azul y los botones dorados que lo distinguían, no sólo como uno de los máximos representantes de la diplomacia de su país, sino como el representante máximo de la cultura de un tiempo y de una lengua.

A Rubén Darío lo llamaban el príncipe de la poesía española. Y desde su nacimiento poético había flotado en su aura divina de voz prodigiosa. Se rodeó de una corte de cisnes, princesas tristes, vestidos de seda francesa, vajillas de decoración japonesa, y bla bla bla. Recorrió en un trono dorado las reuniones de poetas en París, en Madrid, en Nueva York, creciéndose en su papel de esfinge literaria.

Y debajo de su traje de embajador, lo fatal. Y debajo de la gran figura literaria, lo fatal. Y debajo de los poemas coloristas, lo fatal.

Con su paso de príncipe de las letras, dejó un rastro de hijas no conocidas, de mujeres encendidas y olvidadas. Desde su torre de marfil cruel desató polémicas con amigos, con gobiernos, con dictadores. Y en París soportó todo su mundo con alcohol y más alcohol.

Las musas y los cisnes que lo llevaron a lo alto del altar acabaron por deformarse en una nebulosa etílica, y acabaron pareciéndose mucho a la realidad. El príncipe desengañado y traicionado por los rigores de la vida se resigna en sus últimos poemas al dolor, a la amargura. Y habla del terror, de la muerte, del espanto, del sufrimiento, del "no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo", del "no saber adónde vamos, / ni de dónde venimos", puntos suspensivos y signo de admiración... atenticidad y desolación, como el paso de su vida, como la transformación de su poesía. Como la realidad detrás del cristal destrozado de la fotografía.

martes 8 de julio de 2008

Enrique Lihn: paisajes



PIES QUE DEJÉ EN PARÍS

Pies que dejé en París a fuerza de vagar
religiosamente por esas calles sombrías
La ciudad me decía no eres nada
a cada vuelta de sus diez mil esquinas


y yo: eres bella, a media legua, hundiéndome
otro poco en el polvo deletéreo:
nieve a manera de retribución,
y en la boca un sabor a papas fritas.



(Enrique Lihn)
(Fotografía: Carrefour Sévres-Babylone, 1948, Willy Ronis)




NO ME PROVOCA IR A MACCHU PICHU

No me provoca ir a Macchu Pichu.
Apuraré mi regreso
pero igual estarás a mil años de distancia
y tú serás mi ruina.

Fue así que llegué
a envidiar
a los muertos

(Enrique Lihn)
(Fotografía: Cartier-Bresson)


***

"Hay lugares que recordamos como si fueran un amor antiguo."


(Música: Kepa Junquera)

Enrique Lihn, el último poeta



PORQUE ESCRIBÍ

Ahora que quizás, en un año de calma,
piense: la poesía me sirvió para esto:
no pude ser feliz, ello me fue negado,
pero escribí.

Escribí: fui la víctima
de la mendicidad y el orgullo mezclados
y ajusticié también a unos pocos lectores;
tendí la mano en puertas que nunca, nunca he visto;
una muchacha cayó, en otro mundo, a mis pies.

Pero escribí: tuve esta rara certeza,
la ilusión de tener el mundo entre las manos
—¡qué ilusión más perfecta! como un cristo barroco
con toda su crueldad innecesaria—.

(...)


(Enrique Lihn)
(Fotografía: Helmut Newton)
(Semilla en la tierra, Carlos Chaouen)

***

Tras el coloso de Neruda, la poesía chilena había caído en el desaliento. Todo había sido dicho. Los poetas ya no se sentían la VOZ (en mayúsculas) de la madre Naturaleza, de la madre América, la voz del Hombre. Pero el discurso absoluto había sido bombardeado con los aviones de Pinochet junto al palacio de la moneda, con las dictaduras comunistas de Cuba o China, con la CIA propagándose por el mundo como una epidemia, con el Vaticano impartiendo justicia y trazando líneas entre el cielo y el infierno... la utopía era un residuo anacrónico, la utopía es un residuo anacrónico.

Frente al Neruda omnipotente ("me gustas cuando callas porque estás como ausente, / y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca"), Enrique Lihn se adentra en el mundo de las minúsculas: del hombre, en minúsculas, del mundo, en minúsculas, de la vejez, del fracaso.

Y la poesía no es la profecía del vate, la inspiración de Dios, el poeta no es el enviado, la Palabra sagrada; el poeta es el hombre sabiéndose hombre, lamentándose de ser hombre, lamentándose de ser poeta, al modo de Borges: "no pude ser feliz, ello me fue negado, / pero escribí"; la ficción suple a la vida imposible: "una muchacha cayó, en otro mundo, a mis pies". La mentira de la literatura otorga un poder opiáceo, pero como un Cristo barroco está lleno de espinas, de sangre, de dolor.

Helmut Newton también lo vio en su fotografía, donde una mujer besa su propia imagen en un espejo: el dolor barroco de la mentira que había pretendido ser verdad.

El último poeta habla desde lo pequeño, desde el fracaso de lo pequeño, desde lo pequeño de lo pequeño.

miércoles 2 de julio de 2008

Borges y el recuerdo imposible



ELEGÍA DEL RECUERDO IMPOSIBLE.


Qué no daría yo por la memoria
de una calle de tierra con tapias bajas
y de un alto jinete llenando el alba
(largo y raído el poncho)
en uno de los días de la llanura,
en un día sin fecha.
Qué no daría yo por la memoria
de mi madre mirando la mañana
en la estancia de Santa Irene,
sin saber que su nombre iba a ser Borges.
Qué no daría yo por la memoria
de haber combatido en Cepeda
y de haber visto a Estanislao del Campo
saludando la primer bala
con la alegría del coraje.
Qué no daría yo por la memoria
de un portón de quinta secreta
que mi padre empujaba cada noche
antes de perderse en el sueño
y que empujó por última vez
el 14 de febrero del 38.
Qué no daría yo por la memoria
de las barcas de Hengist,
zarpando de la arena de Dinamarca
para debelar una isla
que aún no era Inglaterra.
Qué no daría yo por la memoria
(la tuve y la he perdido)
de una tela de oro de Turner,
vasta como la música.
Qué no daría yo por la memoria
de haber oído a Sócrates
que, en la tarde la cicuta,
examinó serenamente el problema
de la inmortalidad
,
alternando los mitos y las razones
mientras la muerte azul iba subiendo
desde los pies ya fríos.
Qué no daría yo por la memoria
de que me hubieras dicho que me querías
y de no haber dormido hasta la aurora,
desgarrado y feliz.


(J.L.Borges, Elegía del recuerdo imposible)
(Fotografía: Cartier-Bresson)
(Música: Pedro Guerra, Quisiera saber)






***

"Vida y muerte le han faltado a mi vida" escribió Borges. El hacedor de ficciones, el constructor de laberintos, el imaginador de la inmortalidad y de la eternidad se lamentaba de haber dedicado su vida a oficios de ingenio, a tejer vanidades. Pasó su vida entre libros y bibliotecas y acabó por imaginarlos infinitos. La ceguera a la que estaba condenado le privó finalmente de otra realidad más allá de las palabras: los cuentos y los poemas.

Pero él se imaginaba al gaucho heroico al rallar el alba. Se imaginaba las peleas de su calle de niño a la que su madre le prohibía bajar. Se imaginaba a criminales universales desgastando la vida con energía. Hubiera cambiado las letras por los cuchillos asesinos que coleccionaba.

Borges escribe a la muerte de los recuerdos imaginados. Sintomático. Borges escribió todo aquello que no pudo vivir. Y el lamento aparece enmascarado en toda su obra a través de mitos, figuras o datos enciclopédicos. En vez de gritar. Únicamente en este poema levanta un poco la voz: "qué no daría yo por la memoria / de que me hubieras dicho que me querías / y de no haber dormido hasta la aurora, / desgarrado y feliz".

viernes 27 de junio de 2008

Lemebel II: homosexualidad y revolución


Cuando apareció Silvio, todos se abalanzaron en tropel sobre la figura, y él, con mucha calma nos invitó a sentarnos en el vestíbulo y procedió a contestar las preguntas sobre el canto político, el destino de la utopía y todos los clises que atragantaban la ansiosa pregunta y respuesta del encuentro. Está un poco pelado, le dije a mi amiga atontada por su presencia. Pero igual es lindo, me contestó, tímidamente achunchada por la seguridad y el tono macho del cantante.

Ya pos, hácele la pregunta del unicornio, le insistí para callarlo. Y la loca, roja de vergüenza, me hizo callar con un shit de represión. Entonces, como siempre, tuve que asumir la típica pregunta sobre la homosexualidad y la izquierda. Silvio, le dije con mi voz afectada que llamo la atención de los presentes. Mi amigo y yo somos chilenos que admiramos tu poesía, y en Chile nosotros los homosexuales hemos hecho nuestra la canción del Unicornio Azul, pensando que se refiere a un amor perdido e imposible. (Pausa para arreglarme el pelo). También quiero aprovechar la ocasión para preguntarte qué piensas tú sobre la homosexualidad y la revolución. ¿Me podrías contestar estas preguntas por favor? Muchas gracias.

Creo que en ese momento alguien abrió la puerta porque se coló una ráfaga de viento frío que congeló la escena. La cara del cantante se puso azul como el unicornio y una cortina de rabia alteró la mueca amable de su sonrisa. Mira, me dijo. Lamento mucho que tú y tu amigo piensen eso. Pero más lamento esta confusión de temas porque la historia de esa canción corresponde a un padre que perdió a su hijo en la guerrilla nicaragüense. Además, a ustedes les debe quedar claro, que sobre el tema de la homosexualidad hemos sido muy precisos. Con la revolución todo, sin la revolución nada.

Y nos dejó mudas a mi amiga y a mí, que sentimos como, de un plumazo, Silvio nos había arrebatado nuestro rosado unicornio. Después, cuando insistimos con la canción "¿Te molesta mi amor?", fue demasiado y el cantante optó seriamente por la indiferencia y no tomarnos más en cuenta.

Tiene razón, le dije a mi amiga tratando de consolarla cuando salimos del hotel y nos envolvió la zalagarda de fans que gritaban: "Silvio amigo, el pueblo está contigo". Tal vez tenga razón, me contestó con un dejo de tristeza, pero pudo ser más amable, casi nos ladró y nosotros no queríamos molestarlo.

A pesar de este bochorno, fuimos a su recital y aplaudimos como yeguas cada canción, especificamente la interpretación solitaria de su pianista que era una joya de músico. Pero Silvio se sintió incómodo viendo que el pianista se estaba arrancando con los tarros robándose el show, y lo interrumpió con los sones del unicornio azul. Ahí, mi amiga y yo nos miramos, y como de un acuerdo abandonamos el estadio, pensando que ése ya no era nuestro tema, que mejor íbamos a tratar de encontrar el unicornio perdido en los baños públicos y parques de la ciudad, donde no nos alcanzara la mirada rabiosa de Silvio, ni su aparatosa militancia que quizás nunca lo dejó jugar.



(Pedro Lemebel, Silvio Rodríguez o el malentendido del unicornio azul)
(Manu Chao, Mala vida)

***


La utopía ha ido desvaneciéndose con la exclusión, con la represión. La Revolución creó un imaginario común que funcionó en Latinoamérica y Europa basado en la incapacidad de cuestionamiento, en el optimismo obligatorio, en la pureza, nobleza y legitimidad del proletariado reproductor, en la pureza, nobleza y legitimidad del arte al servicio de la máquina estatal.

Y todo y todos los demás estaban contra la Revolución (en mayúscula).

Hay que ir desmontando aparatos de revolución represiva y construyendo un espacio de integración verdadera. La Revolución, sí. Pero todos juntos.

Y Lemebel agudísimo, ácido, corrosivo. Donde más duele. Contestatario como él sacando a la luz todo lo reaccionario de la militancia radical. Y las reivindicaciones de los baños públicos y de los parques de la ciudad como lugares donde sí se encuentra algo parecido a la utopía, mucho mejores que la Cuba de Silvio o Fidel.

Ya hablamos de los problemas de la Revolución con Silvio Rodríguez y su Ojalá en ¡ Viva Cuba Libre ! Ahora tenemos otra perspectiva mucho más mordaz.

domingo 22 de junio de 2008

Aborto, peligro: Pedro Lemebel





UN HUEVO NO ES UN POLLO




Si no eres dueña de tu cuerpo, mujer, ¿de qué mierda eres dueña? Mujer pobre, mujer proleta, mujer obrera, cansada de trabajar, lavar, educar, amamantar a la prole que, según estos beatos, te manda Dios. Como si Dios te diera un bono de mantención para la crianza. Como si los críos vinieran con una beca divina. Mira tú, si los ricos Opus pueden darse el lujo de parir a destajo porque les sobran las lucas.

En el fondo, como dice una amiga, este pastel podrido es segregación clasista. Que tengan guaguas como conejas las cuicas UDI, que tienen servidumbre para que les críen a los nenes blanquitos. Porque también, si ellas no quieren, pueden hacerse el aborto de un millón, en el fundo o con el médico de la familia, y después llegar regias al cóctel en La Dehesa.

Pero esa realidad glamorosa no es la suya, señora pobla. Con cueva ha logrado tener tres niños, y aun así, usted y su marido se sacan la chucha para educarlos. Y esa monserga de la vida, del huevito, del feto de días que piensa, canta ópera y recita la Biblia, el feto filósofo que es más que un ser humano.

Quién sabe, quién tiene la seguridad del momento cuando empieza el mambo de la vida. Pura culpa y más culpa que le meten en la cabeza. Como dice mi amiga feminista Raquel Olea, ¿cuando usted se come un huevo, qué se come: un huevo o un pollo. Dirán que esto es facilismo. ¡Manual feminista!, gritará alguna cuica Opus. ¿Y qué? Todas las mujeres populares saben del aborto, del palo de perejil, del alambre y de los riesgos que corren con las aborteras clandestinas.

Además, todas conocen los malos tratos y crueldades a que las someten en las postas públicas cuando llegan con hemorragia. La culpa cultural es la construcción madre, virgen y mártir que ha hecho esta sociedad occidental de la mujer. ¿Qué sabe el hombre de un cuerpo agredido en su género desde que nace? Nació chancleta, decía antes la gente, y las perritas se ahogaban en el río.

Lo mismo pueden decir de mí; qué sé yo de esto, de un territorio corporal tan vasto y mortificado por un designio religioso y parturiento. Y quizá tendrían razón, pero me complicito con la libertad del cuerpo mujer y sus decisiones de supervivencia, de tener o no hijos, de tomar la píldora del día después, después de tener un rico sexo espumeante. ¿Por qué estos rígidos señores condenan a la clase trabajadora a tener sexo sólo procreativo? ¿Y si el polvo era sólo por calentura casual? Si la cachita era sólo para pasar la neura, sólo por deseo. Ustedes, señoronas de misa dominical, ¿conocen la palabra deseo? ¿O sólo se abren de piernas para tener hijos? Pero ese es problema de ustedes, y no tienen que imponer esa moralina al país entero.

Tampoco se crean las damas zorrijuntas que llegar al aborto es una gimnasia recreativa. Si fallaron las pastillas, si no resultó el tarro, si el condón se rompió, la colegiala, la pobladora, tiene que vender lo que no tiene para arriesgarse con un raspaje con gillete mohosa.

Alguna vez le pregunté a mi madre si se había hecho algún aborto. Me dijo que sí con aburrida indiferencia y después hablamos de otra cosa, mientras ella apagaba la tele donde el cura Hasbún vomitaba sentencias y amenazas con cola de lagarto.


(Artículo, Pedro Lemebel)
(Prende la luz, Ismael Serrano)




***



Irreverencia, provocación, desafío. El chileno Lemebel es mucho más. Nadie creería que nuestra conciencia posmodernista fuera sacudida con palabras, con artículos. Hay discursos sensatos, razonados, concienzudos; Lemebel es el grito, no el argumento, es la bofetada, no la cortesía: Lemebel es la voz directa que denuncia insultante, insultando, lo insultable. Aunque la sinceridad cuesta.

Desde una defensa vital de la homosexualidad, la transexualidad, la condición femenina del hombre y masculina de la mujer, desde la abominación de los conceptos estancos y primitivos, Lemebel ataca a la sociedad chilena conservadora-reaccionaria y, con la misma fiereza, al progresismo revolucionario machista, con máscaras, con plumas y con los labios pintados.

Aquí, Lemebel delira contra los profetas políticos que proponen abolir el aborto (en Nicaragua ni el aborto terapéutico está permitido, ni por malformaciones, ni por riesgo de muerte, ni por violaciones, ni por inoportunidad: la regulación ha dado un vuelco hacia la prohibición, a pesar del FSLN incluso, condenando, condenando, condenando, condenando a las mujeres a desangrarse con gillete mohosa, condenando, condenando, condenando, condenando a la asunción del drama, de la tragedia). Y lo hace acogiéndose a sus propios argumentos, extremándolos, radicalizándolos, del mismo modo que radicaliza su estilo: no aceptamos el feto filósofo, no aceptamos el sexo procreativo excluyente: ¿y si preferimos el sexo espumeante? Lanzando un grito rabioso, escupiendo insultos sin tapujos, enciende el debate: si no eres dueña de tu cuerpo, mujer, ¿de qué mierda eres dueña?


Ismael Serrano también nos recuerda el peligro: "prende la luz, tapa la calle ya, que andan reunidos los coyotes", "prende la luz de la memoria y sal, que anda reunida la alimaña, recuérdales tú que, en esta aldea ya, soñar es peligroso y respirar toda una hazaña".


Nota: con sinceridad, de Lemebel teníamos hasta 4 textos seleccionados; con gusto, compartiremos algunos más, deliciosos; con pudor, hay textos que no nos hemos atrevido a poner aquí, para lo cual remitimos, con insistencia, a
http://www.letras.s5.com/archivolemebel.htm,
en especial al cuento Bésame otra vez forastero. Luego me decís.
Ése es el verdadero texto que teníamos que haber publicado.

Grândola, vila morena


Grândola, vila morena,
terra da fraternidade;
o povo é quem mais ordena

dentro de ti, ó cidade.

Dentro de ti, ó cidade,
o povo é quem mais ordena,
terra da fraternidade,
Grândola, vila morena.

Em cada esquina um amigo,
em cada rosto igualdade,
Grândola, vila morena,
terra da fraternidade.

Terra da fraternidade,
Grândola, vila morena,
em cada rosto igualdade,
o povo é quem mais ordena.

À sombra duma azinheira
que já não sabia a idade,
jurei ter por companheira,
Grândola, a tua vontade.

Grândola, a tua vontade
jurei ter por companheira,
à sombra duma azinheira
que já não sabia a idade.



(Zeca Alfonso, Grândola, vila morena)

***

Zeca Alfonso había escrito esta canción para la Sociedad Musical de Grândola, un homenaje a esta asociación, un himno que pronto se convirtió en un canto al poder de la música, que conseguía lo que Portugal combatía desde la dictadura de Salazar. Los amigos de la sociedad grandolense, el lugar de fraternidad, "el gobierno del pueblo es el que impera en ti", dejó de ser inocente. Bajo esta letra de alabanza, se escondía la reivindicación de la democracia, del poder del pueblo, de la revolución, se escondía una llamada a la derrota del fascismo portugués.

Grândola vila morena era la señal. Parte del ejército de Portugal, descontento con el régimen totalitario, llevaba tiempo urdiendo planes de revolución. La resistencia estudiantil, la presión desde el exterior y los partidos clandestinos alimentaban la esperanza del fin y del principio: del fin del fascismo, del triunfo de la revolución, del principio de la democracia.

Grândola vila morena era la señal. Pasaban 20 minutos de las 12 de la noche, ya 25 de abril, y en la Radio Renascença emitieron la canción de Zeca. Una voz sola entonaba el himno grandolense y el coro repetía las estrofas. Sin instrumentos, sólo la voz del hombre cantaba la fraternidad portuguesa se volvía exigencia del poder del pueblo, al tiempo que las voces se aunaban con fuerza repitiendo las consignas. Y por detrás, el sonido de unas botas sobre la grava, la marcha de los militares, unos pasos firmes, acompasados, desde el principio hasta el fin de la canción, como imagen plástica de que la revolución estaba en marcha. Con fuerza, todos juntos, repetían, repetían, repetían un tono doloroso y esperanzado. Una canción en la noche portuguesa llamaba a la historia.

Grândola vila morena era la señal. Al oír la canción las tropas tomaron los cuarteles, el ejército salió a la calle, los tanques tomaron Lisboa, Porto,... y la locura con ellos. La gente salió a gritar, a cantar, a exigir el fin y el principio, con la rabia de la represión, con la necesidad de la libertad, con la esperanza cada vez más cierta. Esa noche la revolución estalló con Grândola vila morena y se convirtió en el himno revolucionario. Una revolución pacífica, una revolución con claveles en los fusiles, que acabó con la dictadura fascista y mostró que lo imaginado era posible, "o povo é quem mais ordena dentro de ti, ó cidade".

martes 17 de junio de 2008

La muerte de la intelectualidad.



Lo encontró a la primera mirada: el lazo rojo sobre el pecho era inconfundible. Ocupado con otros chicos en colocar sobre el húmedo foso del castillo una tabla vieja que sirviera de puente, dirigía las operaciones gritando y haciendo señas con la cabeza. Había allí con él unos diez compañeros, entre chicos y chicas, algunos de su edad y otros más jóvenes, que charlaban en diversas lenguas: polaco, francés y también idiomas balcánicos. Pero su nombre era el que con más frecuencia se oía. Era evidente que todos lo deseaban, cortejaban y admiraban. Uno en particular, polaco como él, un robusto muchachón de cabellos negros y engominados, que llevaba un traje de lino con cinturón y cuyo nombre sonaba algo así como «Jaschu», parecía ser su vasallo y su amigo más íntimo. Concluido por esta vez el trabajo en el castillo, los dos amigos echaron a andar por la playa, abrazados, y aquel a quien llamaban «Jaschu» besó al hermoso Adgio.

Aschenbach estuvo tentado de amenazarlo con el dedo. «A ti en cambio, Critóbulo -pensó sonriendo-, te aconsejo viajar un año entero. Es lo mínimo que necesitarías para curarte». Y luego se comió unas fresas grandes y maduras que le había comprado a un vendedor ambulante. El calor había aumentado mucho, aunque el sol no conseguía atravesar la capa de niebla que velaba el cielo. Una torpe indolencia encadenaba el espíritu, mientras que los sentidos disfrutaban con las terribles y ensordecedoras voces del silencio del mar. Adivinar, indagar qué nombre podía sonar más o menos como «Adgio» le pareció al serio escritor una tarea perfectamente gratificadora y digna de él. Y con ayuda de ciertas reminiscencias polacas dedujo que debería tratarse de «Tadzio», diminutivo de «Tadeusz», cuyo vocativo se convertía en «Tadziu».

(Thomas Mann, La muerte en Venecia)
(Música: Modena City Ramblers - Fischia il vento)



***

La muerte le tenía que llegar en Venecia, y no se resistió a ella. Aschenbach, el escritor, Aschenbach, el intelectual, Aschenbach, el erudito (es necesario nombrarlo tantas veces), abandona Múnich cansado de los trabajos y las disertaciones. Conoce a Platón, a Parménides. Sabe lo que cuenta la Historia sobre Sócrates y Alcibíades. Sabe de los cánones de la belleza pura, y en Venecia la amará.

Viudo y respetado, Aschenbach llega a Venecia para recuperar la inspiración de la vida y de la escritura. Ni una palabra le concede ya su talento y, al viajar en busca de las musas, encuentra a Tadzio. Y observándolo en la playa, comerá fresas grandes y maduras, puro lujo, puro placer, puro éxtasis. Y verá sus juegos, sus amigos, su figura contra el sol de Apolo.

La proporción, la simetría, el equilibrio le permite razonar su belleza. Su cultura le entrega el nombre «Tadzio», vocativo. La filosofía argumenta los cambios emocionales que siente. ¿Y qué? Las miradas furtivas en la playa, las esperas en el salón a la hora de cenar, las persecuciones discretas por las calles de la ciudad, el tinte en el pelo contra las canas, el maquillaje para recuperar la juventud,... ¿dónde queda la filosofía?, ¿dónde la razón?, ¿dónde la intelectualidad?

El instinto amenaza a la razón; la sexualidad, a la moral. La decadencia de un viejo mirando a un adolescente se concreta como el apocalipsis y la peste inunda la ciudad, los veraneantes desaparecen y el olor a fenol anuncia la llegada de la muerte. Pero Tadzio permanece en Venecia. Es un viejo mirando a un niño. Pero es un intelectual distinguido en Múnich, viudo, respetado... cuatro atributos que le llevan a sentarse en su hamaca a esperar la muerte, contemplando a Tadzio jugar en la orilla. De nada sirvió Platón. Sócrates también prefirió tomarse la cicuta y enamorarse de Alcibíades. Murió apestado, pero mirándolo, "lo llevaron a su habitación y, aquel mismo día, un mundo respetuosamente conmovido recibió la noticia de su muerte".

(más en: http://decoloribus.blogspot.com/ - archivo, 14/08/2006)


lunes 16 de junio de 2008

Paisajes asépticos.


Inglaterra. Nieve. Los africanos se sienten enfadados. Tenían otra idea de la nieve. Creían que podían cogerla, hacer bolas y tirarlas... Para gran hilaridad de los chechenos.

Lo que había en el suelo esa mañana no era nieve. Era escarcha. Pero ¿cómo traducirlo? Los rusos expectoran un par de sílabas, se rascan la cabeza rapada, pero no tienen la menor idea de cómo explicarle por gestos a un africano qué es la escarcha, de dónde sale, por qué no es nieve, quién demonios la ha creado y cómo se dice en su dialecto de la jungla.

Escarcha. Me gustaría traducirla como "poesía" o algo por el estilo. Pero soy incapaz de decirlo. Además, nadie se creería que eso que hay ahí fuera pueda ser "poesía". Al menos no así, sin más ni más.


***


Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.

(Dimitri Verhulst, Hotel Problemski)
(G.García Márquez, Cien años de soledad)


***

No sabemos si el texto de Verhulst tiene un carácter cómico o si es el vértice superficial de una tragedia. Si lo comparamos con el de García Márquez, vemos que el arranque de los cien años bascula entre la inocencia del paraíso sin nombre y la imagen apocalíptica del pelotón de fusilamiento.

Textos asépticos que contienen en su superficialidad toda una corriente expresiva muy fuerte. El fraude del africano al comprobar lo inútil de la nieve. La imposibilidad de explicar algo tan natural como la escarcha. El extrañamiento del negro que no encuentra palabras en su idioma para decir escarcha. El recuerdo del asombro del niño cuando vio qué era el hielo. Los paisajes vírgenes de las nieves sin tocar y de los ríos puliendo las piedras prehistóricas.

Y por debajo, la tragedia. El frío impensable de los emigrantes. La caída del mito de la imaginación. El choque cultural inevitable. La incapacidad de comunicación y la incapacidad de comunicar la incomunicación. La consciencia de la incomprensión de la poesía o de la emoción. La pobreza ignorante que hace a un niño asombrarse ante un bloque sólido que puede servir para mantener los alimentos. El aislamiento primitivo de Macondo que espera como un paraíso a que lleguen los colonizadores.

No son textos inocentes.


[ENTRADA publicada en colaboración con IRIA]

domingo 15 de junio de 2008

Narcótico urbano.



Aunque en Sao Paulo hay una considerable clase media, la desigualdad brutal ha conducido a lo que Teresa Caldeira ha calificado como «una ciudad de muros». Una ciudad en la que viven más de un millón y medio de nordestinos y aún más emigrantes procedentes de Minas Gerais, Río Grande do Sul y otros estados de Brasil. La población paulista es extremadamente heterogénea y, en realidad, no tiene forma de integrarse en un territorio completamente desestructurado en el que parece que el único destino fuera salvar la vida y atrincherarse en casa, donde se administra ese potente narcótico que se llama televisión. «Se está pasando (apunta Néstor García Canclini en La globalización imaginada) de una visualidad multicultural al repliegue compartimentado. De las ciudades a la que los provincianos llegan, como explican los estudios sobre migración, buscando trabajo y mejores ingresos, confort y anonimato, fascinados por las luces de la ciudad, estamos dirigiéndonos a urbes ensombrecidas, reordenadas para ocultarse, para no ver ni ser vistos».

(...)

La corrupción de las clases políticas y la contaminación ambiental oscurecen el futuro de estas megalópolis en las que el urbanismo postmoderno, valga la contradicción, sólo ha sido capaz de implantar la cultura del centro comercial colosal. Un dicho brasileño recuerda: «En el Sertao o te quedas a morir o te vas a sufrir». De la sequía a la sequía. Todavía la divisa de Oiticica, el creador del parangolé, es pertinente: «De adversidad vivimos». Unos entre cartones y ratas, otros fortificados por alambres electrificados, viviendo, con todo el cinismo posible, en la jaula pompier, anticipando, acaso, el secuestro que les ronda en las pesadillas.



«¿Qué pasa, se pregunta García Canclini en Consumidores y ciudadanos, cuando no se entiende lo que una ciudad está diciendo, cuando se convierte en Babel, y la polifonía caótica de sus voces, su espacio desmembrado y las experiencias diseminadas de sus habitantes, diluyen el sentido de los discursos globales?». La ciudad diseminada, babélica y cainita, el espacio descomunal de las catástrofes entrega una energía tremenda que, por ejemplo, en México han convertido en acciones artistas como Santiago Sierra, Francis Alÿs o Jordi Mitjá. En el fondo la ciudad es el sitio complejo donde todo, hasta el propio lugar, se ha vuelto incierto. «Cada ciudad, afirma Marco Polo en Las ciudades invisibles de Italo Calvino, recibe su forma del desierto al que se opone». El nihilismo (ese desierto que no deja de crecer) vuelve a tentarnos.


(Fernando Castro Florez, ABCD las artes y las letras, 29 de julio de 2006)
(Música: Mark Knopfler - Postcards from Paraguay)



martes 10 de junio de 2008

La novela de un niño.



… Et un bon matin, quand on comptait si bien le garder, l’ordre lui arriva du ministère de la marine, avec un nouveau grade, de partir sans délai pour l’Extrême Orient où une expédition s’organisait.

Après quelques journées encore, qui se passèrent en préparatifs pour cette campagne imprévue, il s’en alla, comme emporté par un coup de vent.

Les adieux cependant furent moins tristes cette fois, parce que son absence, pensions-nous, ne durerait que deux années… En réalité, c’était son départ éternel, et on devait jeter son corps quelque part là-bas au fond de l’océan Indien, vers le milieu du golfe de Bengale…

Quand il fut parti, le bruit de la voiture qui l’emportait s’entendant encore, ma mère se tourna vers moi avec une expression de regard qui d’abord m’attendrit jusqu’aux fibres profondes ; et puis elle m’attira à elle, en disant, d’un accent de complète confiance : « Grâce à Dieu, au moins nous te garderons, toi ! »

Me garder moi !... On me garderait !... Oh !... je baissai la tête, en détournant mes yeux qui durent changer et devenir un peu sauvages. Je ne trouvais plus un mot ni une caresse pour répondre à ma mère.

Cette confiance si sereine de sa part me faisait mal, car, précisément, en entendant ce qu’elle venait de me dire : « nous te garderons, toi ! » je comprenais pour la première fois de ma vie tout le chemin déjà parcouru dans ma tête par ce projet à peine conscient de m’en aller aussi, de m’en aller même plus loin que mon frère, et plus partout, par le monde entier.


(Pierre Lotin, Le roman d'un enfant)
(Fotografías: Robert Doisenau)




***
Después de haber consumido su vida en viajes a través de los océanos, entre las arenas y las playas de archipiélagos lejanos, entre palacios y aromas árabes,... Después de haber dejado la vieja Europa y su educación austera, protestante, y de saborear la sensualidad y el placer de las filosofías orientales,... Pierre Loti rescata de su memoria los momentos más luminosos de su infancia.

Ciertos lugares, ciertos momentos que se graban en la mente, ciertos detalles, ciertos gestos o ciertas personas... los paseos en verano, las miradas de una madre, una luz que se filtra por una ventana en un momento dado, el calor de la chimenea de los domingos de invierno,... que construyen el verdadero tesoro de la memoria, que nos siguen a todos los rincones para no dejarnos olvidar quiénes somos, que endulzan y amargan con una melancolía serena e inocente.

Aquí, el joven Julien Viaud (que luego será Pierre Loti) ve cómo su hermano mayor se marcha con la marina francesa por segunda vez, de manera imprevista y fugaz. Y recuerda aquel momento, en que no sabía que nunca más lo volvería a ver, porque moriría enfermo en medio del océano. Y recuerda sus consejos, su cariño paternal, su figura heroica de hermano mayor. Y ve despertar el sentimiento de marcharse lejos, como él, de vivir, de viajar, de ver.

Sintiéndose en la sombra ya, en declive, Loti recuerda aquel primer sentimiento de salir. Precisamente cuando su madre lo abraza y le dice "al menos te tendremos a ti". Y el joven Julien siente que la infancia se le escapa, que ese paraíso se va perdiendo, que todo lo que le rodeaba se va borrando, deshaciéndose, que ha crecido en él el deseo vivo de vivir.

lunes 9 de junio de 2008

Autorretrato.



Mis nervios desafinan con la misma frecuencia que mis primas. Si por casualidad, cuando me acuesto, dejo de atarme a los barrotes de la cama, a los quince minutos me despierto, indefectiblemente, sobre el techo de mi ropero. En ese cuarto de hora, sin embargo, he tenido tiempo de estrangular a mis hermanos, de arrojarme a algún precipicio y de quedar colgado de las ramas de un espinillo.

Mi digestión inventa una cantidad de crustáceos, que se entretienen en perforarme el intestino. Desde la infancia, necesito que me desabrochen los tiradores, antes de sentarme en alguna parte, y es rarísimo que pueda sonarme la nariz sin encontrar en el pañuelo un cadáver de cucaracha.

Todavía, cuando llovizna, me duele la pierna que me amputaron hace tres años. Mi riñón derecho es un maní. Mi riñón izquierdo se encuentra en el museo de la Facultad de Medicina. Soy poliglota y tartamudo. He perdido, a la lotería, hasta las uñas de los pies, y en el instante de firmar mi acta matrimonial, me di cuenta que me había casado con una cacatúa.

Las márgenes de los libros no son capaces de encauzar mi aburrimiento y mi dolor. Hasta las ideas más optimistas toman un coche fúnebre para pasearse por mi cerebro. Me repugna el bostezo de las camas deshechas, no siento ninguna propensión por empollarle los senos a las mujeres y me enferma que los boticarios se equivoquen con tan poca frecuencia en los preparados de estricnina.

En estas condiciones, creo sinceramente que lo mejor es tragarse una cápsula de dinamita y encender, con toda tranquilidad, un cigarrillo.


***

Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades.

En mí, la personalidad es una especie de furunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad. Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W. C.

¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso!
¡Imposible saber cuál es la verdadera!

Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan. ¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo —me pregunto— todas estas personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarse, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora?

El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo, para enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia... de un egoísmo... de una falta de tacto... Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico.

(Oliverio Girondo, Espantapájaros)

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Autorretrato vanguardista. Así acabó el siglo XIX.

lunes 2 de junio de 2008

La vida en la carretera.


Conocí a Dean poco después de que mi mujer y yo nos separásemos. Acababa de pasar una grave enfermedad de la que no me molestaré en hablar, exceptuando que tenía algo que ver con la casi insoportable separación y con mi sensación de que todo había muerto. Con la aparición de Dean Moriarty empezó la parte de mi vida que podría llamarse mi vida en la carretera. Antes de eso había fantaseado con cierta frecuencia en ir al Oeste para ver el país, siempre planeándolo vagamente y sin llevarlo a cabo nunca. Dean es el tipo perfecto para la carretera porque de hecho había nacido en la carretera, cuando sus padres pasaban por Salt Lake City, en un viejo trasto, camino de Los Angeles. Las primeras noticias suyas me llegaron a través de Chad King, que me enseñó unas cuantas cartas que Dean había escrito desde un reformatorio de Nuevo México. Las cartas me interesaron tremendamente porque en ellas, y de modo ingenuo y simpático, le pedía a Chad que le enseñara todo lo posible sobre Nietzsche y las demás cosas maravillosas intelectuales que Chad sabía. En cierta ocasión, Carlo y yo hablamos de las cartas y nos preguntamos si llegaríamos a conocer alguna vez al extraño Dean Moriarty. Todo esto era hace muchísimo, cuando Dean no era del modo en que es hoy, cuando era un joven taleguero nimbado de misterio. Luego, llegaron noticias de que Dean había salido del reformatorio y se dirigía a Nueva York por primera vez; también se decía que se acababa de casar con una chica llamada Marylou.

(...)

Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida, mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas.

(Jack Kerouac, On the road)




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El American Way of Life, los valores republicanos o ultraconservadores o puritanos, la segregación racial, la obsesión anticomunista, la mecánica capitalista del negocio y del consumo, del trabajo interminable. Son los Estados Unidos de los años 50.

Kerouac relata en On the road el viaje de dos amigos en coche a través de las llanuras tejanas y las montañas rocosas de Norteamérica, descubriendo el corazón de su país, de costa a costa: las drogas, el sexo, el alcohol, el jazz, la juventud y la carretera, dejando todo atrás y adentrándose en el horizonte desierto; al borde de la legalidad, al borde de la moralidad, pero siempre mirando hacia adelante y dejando la conciencia en la última ciudad, dando rienda suelta a la libertad; libertad total; peligrosa.

Este viaje fue el símbolo de una generación de jóvenes americanos, fue el comienzo, fue la expresión. Detrás de los letreros propagandísticos del estilo de vida americano, la sociedad se movía entre el puritanismo amish y una política capitalista conservadora. Dean Moriarty y Sal Paradise reclamaban la locura, la amistad delictiva fiel, la energía, la vida en mayúsculas, "la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando", la carretera como forma de vivir, de quemarse. Y Sal Paradise lo cuenta quemando las palabras, llenando su relato de la emoción del delito, de la fuga y del orgasmo, pero también de embriaguez, de paraísos artificiales y de desolación.

Kerouac acudía borracho a las entrevistas cuando tenía que teorizar o reflexionar sobre su obra. Quizás Kerouac pensaba que también su novela era para vivirla, para quemarla, no para explicarla. Y así le ocurre al lector cuando se sube con Moriarty y Paradise en el mismo coche: dispuesto a vivir al límite las experiencias psicotrópicas, alucinatorias, orgiásticas,... sin teorías ni conciencia. Con energía.